domingo, 9 de octubre de 2016

Análisis. El galardón es para las víctimas del conflicto y los colombianos que quieren la paz

La paz de Colombia no puede estar supeditada a la "voluntad" del uribismo. (Foto: Presidencia de la República).

EL NOBEL DEBE COMPROMETER A SANTOS A NO CEDER ANTE QUIENES QUIEREN LA GUERRA

Por Luis Alfonso Mena S.
El Comité Noruego que entrega el Premio Nobel de Paz reconoció el 7 de octubre, al otorgar a Juan Manuel Santos la alta distinción, los esfuerzos de paz tanto del Presidente como de las Farc-EP, de las víctimas del conflicto y de millones de colombianos que buscan la reconciliación.

El premio significa un trascendental respaldo al Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP y un rechazo a quienes se atravesaron el 2 de octubre a la paz con mentiras, montajes, falacias y odio.

Desde múltiples espacios se escuchan los llamados a seguir luchando por la puesta en vigencia del Acuerdo firmado en Cartagena el 26 de septiembre, a pesar de la oposición del uribismo y demás partidarios de la guerra y de quienes quieren que continúe el desangre de nuestro pueblo.

La comunidad internacional sigue poniendo en evidencia su inmenso respaldo a los colombianos que luchan por la paz, como el único camino para procurar la justicia social y la apertura política.

El premio es también interpretado por múltiples observadores y analistas como otro compromiso para el presidente Santos, con el fin de que no ceda ante quienes buscan un contubernio contra la paz y haga valer todo lo hecho en casi cinco años de conversaciones con la insurgencia.

Con el Premio Nobel para Juan Manuel Santos, la paz es aún más irreversible, a pesar de un puñado de votos.

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