miércoles, 1 de junio de 2016

Noticia. Miles de campesinos, indígenas y afrocolombianos reclaman a Santos que cumpla

La Minga Nacional a su paso por el departamento de Nariño fue reprimida por el Ejército colombiano. (Foto: Colombiainforma.info).
MINGA NACIONAL AGRARIA EXIGE TRATO POLÍTICO Y NO REPRESIVO

Por Prensa Rural
La Minga Nacional Agraria, Étnica, Campesina y Popular ha recibido de parte del Gobierno Nacional un tratamiento de guerra incumpliendo otra de las promesas hechas a sus voceros. Es evidente que la Minga no ha contado con las garantías para el libre ejercicio de la protesta social y la situación de derechos humanos se agrava cada vez más en muchos de los lugares donde se vienen desarrollando las manifestaciones pacíficas de campesinos, indígenas y afrocolombianos.

Se han presentado graves atentados contra la vida e integridad personal como la muerte en medio de hostigamientos por parte del Esmad del indígena embera Willington Quibarecama Nequirucama de 26 años, y las heridas causadas con arma de fuego a Manuel Jovel Dagua en su brazo izquierdo.


En la mayoría de lugares donde se vienen desarrollando las concentraciones de la Minga Nacional sus líderes y participantes vienen siendo sometidos una rigurosa inteligencia a todas luces Ilegal. Muchos de los dirigentes han sido fotografiados o grabados en vídeos, incluso se les ha solicitado sus números de teléfono. Situación preocupante porque muchas veces ha sucedido que esta inteligencia ha sido utilizada en atentados y otros actos de victimización contra la dirigencia popular. Estos casos se han dado en los lugares de Lizama, Catatumbo y Sutatá.

Desde antes del inicio de la Minga se ha venido orquestando una campaña de difamación, hostigamientos y sabotaje a partir de la perversa aseveración de que se trata de un paro armado, como lo hizo el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado, el Esmad y el Ejército Nacional, lo cual legitima, justifica y motiva el uso desmedido y desproporcionado de la fuerza contra los ciudadanos campesinos, indígenas y afrocolombianos que están exigiendo el respeto a sus derechos.

Los miles de pobladores del sector rural han logrado llegar a sus lugares de concentración a pesar de las múltiples Intimidaciones y amedrentamiento del que han sido objeto. Los conductores de transporte han recibido amenazas directas que han buscado impedir que los pasajeros lleguen a sus puntos de encuentro como en el caso de los campesinos que se dirigían al páramo de Berlín. Son varios los periodistas de medios alternativos a los cuales no se les ha permitido llegar a cubrir la noticia en los sitios donde se desarrolla la Minga, lo cual vulnera el derecho a la libertad de información.

El asedio a los campesinos ya en los lugares de hospedaje como cambuches y sitios de dormida por parte del Ejército Nacional ha generado un gran temor en los manifestantes de lo que pueda ocurrir en los próximos días, como en el caso de Santander y Boyacá. Se han realizado sobrevuelos en puntos de concentración, perifoneos disuasivos contra las comunidades por parte del mismo Esmad y del Ejército Nacional que han realizado toda una contracampaña desinformativa a través de panfletos repartidos masivamente en comunidades enteras con la consigna “Pare el paro”.

Este no puede ser el tratamiento a la justa y legítima protesta social de parte de un gobierno que se precia de defender y buscar la paz. Sus discursos son solo retórica si se sigue enfrentando de una manera tan brutal a esta Minga.

Queremos decirle que no vamos a aflojar y que a pesar de todo este tratamiento de guerra nos vamos a sostener y vamos a seguir exigiendo los cambios requeridos para el sector agrario nacional. Somos actores civiles y políticos legítimos y no se nos puede equiparar a un grupo armado. Y las comparaciones desafortunadas de zonas campesinas como el Catatumbo con el Bronx, solo son válidas en tanto las situaciones de extrema pobreza son tratadas militarmente.

Incumplimiento de acuerdos
De otro lado el Gobierno nacional alega que ha cumplido y que no se explica por qué la Cumbre Agraria realiza esta jornada.

Es cierto que sobre algunos de los compromisos hechos en los llamados acuerdos de confianza, algo se ha avanzado, sin que se pueda decir que se haya llegado ni siquiera al 50% de cumplimiento. Hay temas como el de la adjudicación de tierras, los proyectos de infraestructura y el tema de garantías y derechos humanos, en los cuales el avance es mínimo o casi nulo. Respecto a la línea de financiación a través del Fondo de Fomento Agropecuario, el Gobierno Nacional se comprometió a invertir $250 mil millones durante la vigencia de 2014 de los cuales la Cumbre Agraria solo ha recibido 40%.

Igualmente se comprometió a garantizar que estos recursos respondieran al principio de anualidad, cosa que no se ha cumplido ya que para este año 2016 se están desembolsando apenas recursos del año fiscal de 2014 quedando en el aire la adjudicación de recursos de los dos años siguientes. En cuanto a las Cumbres de Paz solo el 30% de recursos se han desembolsado. Respecto al fortalecimiento organizativo, que es el monto más pequeño, se ha desembolsado la totalidad de lo acordado.

Sin embargo es muy importante que la opinión pública sepa que sobre los ocho temas de fondo, contenidos en el Pliego Único Nacional, después de tres años de haber iniciado la negociación, sobre ninguno de ellos hay ningún acuerdo y que solo en tres de ellos se han generado algunos intercambios de información y de propuesta, sin que exista ningún compromiso real de parte del Gobierno nacional de avanzar en algunas de las propuestas hechas por la Cumbre Agraria.

Es cierto que en esta negociación se han gastado muchas horas y dinero en reuniones, que al momento muestran el bajo nivel de efectividad y la falta de voluntad política de resolver lo esencial y de atender a los sectores más olvidados y empobrecidos del agro nacional históricamente olvidados y condenados a niveles de pobreza deshumanizantes y degradantes. Sería mejor invertir menos tiempo y recursos en negociaciones más eficaces y fructíferas. Hay que pasar de hablar, a acordar y hacer cosas que cambien realmente la vida y la suerte de los pobladores del campo.

Todos los actores de esta negociación: el presidente Santos, las Naciones Unidas, y la Cumbre misma, reconocieron hace ya un año que estas negociaciones habían caído en una crisis profunda y poco se hizo por sacarlas de este limbo. Todo lo anterior no nos ha dejado otra alternativa que volver a las calles y carreteras de Colombia y desde allí llamar a la solidaridad del pueblo colombiano frente al sector agrario.

Lo que pedimos es que se atienda este nuevo llamado de la Cumbre Agraria a realizar cambios de fondo en la política nacional y no solo ofrecer unas migajas del presupuesto nacional con las cuales quiere callar la voz de miles de comunidades. Tenemos propuestas en todos los puntos del pliego y queremos que este gobierno muestre su voluntad de hacer la paz y de superar los conflictos políticos a través del diálogo y la disposición de avanzar en los acuerdos fundamentales del Pliego Único.

Pedimos que se avance en esta negociación que bien puede mostrar un camino de éxito o fracaso de cualquier pretensión de avance en una paz con justicia y equidad social y que se suspenda el tratamiento militar que se le viene dando.

Cumbre Agraria Campesina Étnica y Popular
Bogotá D.C. Mayo 31 de 2016

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