miércoles, 1 de junio de 2016

Análisis. Así funciona la estrategia internacional sobre Venezuela

Imagen: laiguan.tv

LA MAQUINARIA DE GUERRA MEDIÁTICA Y DE INTERVENCIONISMO CONTRA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Por Santiago José Mena Cárdenas (*)
Hemos sido testigos en las últimas semanas de una voraz campaña internacional en contra de la Revolución Bolivariana, la cual es el desarrollo del plan denominado “Venezuela Freedom-2” del Comando Sur de los Estados Unidos, en el que la guerra económica, las acciones para el desprestigio internacional y el intervencionismo flagrante y descarado de diferentes actores políticos a nivel global configuran la fórmula para conseguir derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Ha sido notorio cómo en el transcurso de este año 2016, se ha venido agudizando la campaña internacional contra el gobierno revolucionario. Sin ir muy lejos, en Colombia es casi ya el pan de cada día hablar contra Nicolás Maduro, de la “miseria” en la que están viviendo los habitantes de Venezuela, de lo “represivo” del gobierno al tener en prisión a incitadores de la violencia como Leopoldo López. Es una retahíla de odio visceral, de insultos, de bajos calificativos, etc…, y a lo cual se suma la ayuda de personajes “progresistas” a nivel suramericano que dejan mucho qué pensar.


El tipo de estrategia internacional que se está implementando con el plan “Venezuela Freedom-2” es, según la página Misión Verdad, en la cual se encuentra desglosado totalmente dicho documento, el siguiente: “Bien lejos quedan los ejércitos de tropas regulares, los tanques, los drones y los misiles. Y demasiado cerca los actores no-estatales, los derechos humanos militarizados de acuerdo a la agenda de la globalización neoliberal, los cómplices mediáticos, los operadores empresariales y los intermediarios políticos con sus respectivos lobbys y escritorios jurídicos. Guerra No Convencional”[1].

Y es que ello se está viendo desarrollado al pie de la letra. Desde diferentes naciones del globo terráqueo se envían “mediadores”, “figuras” y gente a la que se le coloca todo tipo de calificativos, los cuales mencionan supuestamente estar interesados en la libertad del pueblo venezolano, de ir por la defensa de los derechos humanos, de las garantías constitucionales y de la democracia. Aunque muchos tienen rabo de paja.

Uno de los últimos que ha ido a alardear de demócrata y de ser una figura mediadora es el señor Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, la cuarta fuerza política de España, y a quien las encuestas para la contienda electoral ibérica del próximo 26 de junio lo colocan en una posición de poco protagonismo y relevancia para servir en últimas a las políticas del Partido Popular y al Partido “Socialista” Obrero Español.

Es bastante curioso que el señor Albert Rivera viaje a la nación latinoamericana a reivindicar el derecho de los ciudadanos a, mediante referéndum revocatorio, decidir el futuro del presidente Nicolás Maduro, pero en su país se niegue a permitir que el pueblo de Cataluña decida sobre su autonomía e independencia de España.

Igualmente, desde Colombia hay una amplia gama de personajillos que se son serviles a los intereses de la oposición internacional contra el gobierno revolucionario. Desde Andrés Pastrana hasta el señor Álvaro Uribe pasan gran cantidad de “intermediarios políticos” pescando en río revuelto, “denunciando atropellos” contra las libertades y los derechos humanos. Cinismo absoluto.

Pero, ¿qué pasa realmente en Venezuela? Sí, hay problemas de desabastecimiento de supermercados, pero todo tiene una causa, la guerra económica que hace parte del plan de descontento que intenta implantarse en las clases populares en contra del gobierno revolucionario, y la cual “consiste básicamente en el uso de mecanismos propios de la lógica de mercado del capital para reducir o limitar la oferta de bienes esenciales de consumo masivo”[2].

Lo relevante de ello es que la guerra económica recae sobre las clases populares, sobre los centros de distribución de alimentos básicos en estas zonas del país bolivariano, lo cual causa que la gran parte de la población sienta que el gobierno los desprotege y crea un clima tenso que favorece los intereses de la oposición, lo cual en parte se vio canalizado en las últimas elecciones de la Asamblea Nacional, en donde la oposición ganó la mayoría.

Otra es la cuestión en los supermercados de la clase media alta en Venezuela, y particularmente en Caracas. En un importante reportaje gráfico hecho por el ciudadano vasco Agustín Otxotorena se evidencia como en dichos supermercados la escasez de productos no existe, se ve como en los estantes hay productos de todo tipo, de toda clase de marcas, e incluso productos de importación.[3]

Así pues, queda en evidencia el real funcionamiento de la “guerra económica”, la cual es liderada por los grandes conglomerados empresariales venezolanos e internacionales, apoyados por gobiernos extranjeros e “intermediarios políticos” externos, que buscan crear un coctel perfecto que permita una intervención directa sobre la nación suramericana con el fin de derrocar al gobierno revolucionario.

Lo que no tienen en cuenta es que el gobierno revolucionario cuenta aún con un gran respaldo de los sectores populares, los cuales están dispuestos a conservar y repotenciar el legado dejado por el comandante Hugo Chávez, a redireccionar la Revolución Bolivariana y, de una vez por todas, superar los ataques internacionales y nacionales que siempre han sufrido desde el ascenso del proceso bolivariano.

Es importante ver todas las aristas del asunto, informarse, mirar diferentes medios alternativos, contrastar fuentes, no ser enceguecidos por el odio irrigado por los medios masivos que son serviles a los intereses internacionales de ciertos países y conglomerados económicos. Hay que ver más allá.

(*) Estudiante de derecho, redactor de PARÉNTESIS.

Jamundí, domingo 29 de mayo de 2016.

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