viernes, 4 de marzo de 2016

Edición 94. Opinión. Desfilan las plañideras del uribismo, tras detención del ‘apóstol’ Santiago

El plantón de la extrema derecha colombiana, frente a la Casa de Nariño, que pedía la renuncia, el martes 1 de marzo, del presidente de la derecha en el Gobierno, Juan Manuel Santos. 

LA FALANGE ATIZA LA HOGUERA

Por Luis Alfonso Mena S. (*)
Los congresistas del uribismo desfilaron de negro el martes 1 de marzo de 2016 por la calles céntricas de Bogotá, cual aves de mal agüero, como lo hacían las falanges españolas, creyendo que muchos iban a correr detrás de ellos, portavoces de ganaderos y terratenientes financiadores de "autodefensas", mandaderos de comerciantes y empresarios aupadores de convivieres.

Están dolidos por la captura del hermano del jefe,  el 'apostol' Santiago, sindicado de paramilitarismo. Parecían plañideras quedando bien con su líder, que les deja la labor de hacer la bulla, mientras él permanece agazapado, trinando de odio.


Atizan la hoguera con la misma estrategia de la oligarquía venezolana: exigiendo la renuncia del Presidente, instigando el golpe de Estado, oponiéndose a la paz, llamando a continuar la guerra... Allá, económica. Acá, armada.

Las oligarquías neofascistas se parecen en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, tan prolija otrora en golpes militares, tan vasta ahora en contragolpes seudojurídicos y mediáticos, que no descartan, como en Colombia, el para y el militar.

Se plantaron frente a la Casa de Nariño, la sede presidencial, desafiantes,  arrogantes, con carteles que pedían la renuncia, “Ya”, de Juan Manuel Santos, el ex ministro de Defensa de Álvaro Uribe ayer, su contradictor hoy, hermano de clase siempre.

Quieren infundir miedo, generar pánico, motivar terror. La extrema derecha del Establecimiento se siente herida y con el paso del tiempo y el avance del proceso de conversaciones con la insurgencia reaccionará con más virulencia.

Buscan por todos los medios dar al traste con el los acuerdos de La Habana, usando los medios de prensa a sus pies y su influencia en una sociedad desinformada.

Falta ver si la otra ala del Sistema, la derecha en el Gobierno, se asusta y cede...

Mientras tanto, el jefe de la falange seguirá ejerciendo su proselitismo armado, apoyado en un ejército de hombres que le cuestan un dineral al erario, esto es, a los bolsillos de los colombianos.

(*) Editor de PARÉNTEIS y de ¡PERIODISMO LIBRE!

Cali, jueves 3 de marzo de 2016.

El desfile de los parlamentarios uribistas, rechazando la detención de Santiago Uribe Vélez, por las calles del centro de Bogotá, rumbo a la Casa de Nariño. (Foto: La F.M.).

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