jueves, 25 de febrero de 2016

Relato. Viaje a La María, en los 45 años del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric

Las imágenes de los pueblos ancestrales. (Foto: José Marulanda).
El pasado que no pasa
Por José Marulanda (*)
La primera hora de la mañana del domingo 21 de Febrero fue distinta a la de muchos años, ya que nunca mi amigo Mauricio Villegas y yo nos habíamos tomado un café antes de la salida del sol. El motivo era la decisión que habíamos tomado días atrás de realizar un documental sobre los conflictos que se han presentado alrededor de la aplicación constitucional de la jurisdicción especial indígena.

La conmemoración de los 45 años del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, era la ocasión perfecta para iniciar nuestro trabajo. La María Piendamo, lugar que según los pueblos indígenas del departamento del Cauca es un territorio de Convivencia, Diálogo y Negociación, fue el escenario escogido para la reunión de los 121 cabildos distribuidos en nueve zonas que conforman el Cric.


Gracias a la colaboración de unos amigos viajamos hasta el sitio. En medio de un ambiente marcado por la risa, la confianza y el diálogo entre amigos llegamos al lugar. Allí ya se encontraban los anfitriones del resguardo indígena alistando los alimentos para recibir a las delegaciones que visitarían lo que para los pueblos originarios es un territorio sagrado.

Aunque ya había visitado este lugar, nunca sentí que había llegado a un espacio ya recorrido. Puede ser porque el fin del viaje por las carreteras del Cauca era para nosotros el inicio de uno nuevo, marcado por el deseo de contar a través del documental el país que no conocemos.

Al llegar al lugar nos encontramos con que las mujeres, niños y jóvenes del lugar organizaban la madera que se utilizaría para los tres fogones de leña en donde se cocinaría para las más de mil personas que llegarían.

Íbamos construyendo ideas mientras observamos los rostros que buscábamos, indagando cuáles son las imágenes que muestren por sí mismas la valentía, organización y dignidad de los pueblos ancestrales.

Caminamos por el lugar y nos impresionaba cómo en un pequeño espacio se podían encontrar tantas expresiones artísticas de unas culturas. Rostros de líderes ancestrales, símbolos de animales sagrados, todos pintados a mano y llenos de colores que reflejan la diversidad de culturas que confluyen en La María.

Nunca nos sentimos extraños en una tierra que ha sido defendida por estas comunidades hasta con su propia vida, lo que refleja un sentido de pertenencia tan grande y a la vez difícil de entender para muchos.

Este primer acercamiento no fue solo el viaje inicial de un proyecto cinematográfico en común entre dos personas, fue el comienzo de una nueva etapa en la vida de dos hombres comprometidos con contribuir a que este país construya el álbum de fotografías que tanto le hace falta.


(*) Periodista vallecaucano.

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