sábado, 13 de febrero de 2021
La Entrevista, en Periodismo Libre
jueves, 11 de febrero de 2021
Crónica de una jornada con los obreros de Centelsa, en Yumbo
CON EL PLIEGO EN LAS CALLES Y FRIJOLADA
SOLIDARIA
Por
Luis Alfonso Mena S.
En
la mañana y parte de la tarde del miércoles 10 de febrero de 2021, decenas de
obreros de la empresa Centelsa se reunieron en las calles aledañas a la sede de
esta multinacional, en los límites entre Cali y Yumbo, para anunciar la
presentación de su nuevo pliego de peticiones y, al tiempo, denunciar lo que
califican como atropellos de los gerentes de la compañía.
El mundo del sindicalismo y los derechos de los trabajadores – reconocidos universalmente en leyes, acuerdos, pactos, tratados y demás documentos– se han ido deteriorando en Colombia a tal punto, que ya resulta exótico que obreros de una empresa presenten pliego de peticiones, ejerzan el reclamo libre, monten carpas, hagan mítines y vayan a la huelga.
Las reformas laborales neoliberales atentan contra la estabilidad del obrero o empleado, y hoy firmar un contrato de trabajo a término indefinido es como ganarse el premio gordo de la lotería: la inmensa mayoría de las vinculaciones en la actualidad las hacen los patronos por contratos a término fijo, a destajo, sin garantías prestacionales, sin primas, sin vacaciones, sin seguridad social... Vivimos en el mundo de la precarización laboral.
Hoy, todo aquel que tiene alguna chamba la defiende como en una guerra, y se llena de pánico cuando de exigir sus derechos se trata: cunden el miedo y la pasividad entre los desposeídos del capital, mientras crece la desorganización de la clase obrera, sindicalizada en menos del 4% de la fuerza laboral colombiana. ¡Qué tal!
Por todo esto, y mucho más, son tan valiosos esfuerzos de lucha y reclamo como los ejercidos por los trabajadores de Centelsa, que montaron su carpa, repartieron boletines, instalaron pancartas, paralizaron calles y exigieron sus derechos, micrófono en mano, así a algunos les parezca extraño lo que en las década de los años sesenta, setenta y ochenta del siglo XX era corriente en Colombia: la clase obrera en las calles, en la huelga, en la protesta, en la exigencia de sus reivindicaciones.
“Denunciamos los atropellos y violaciones de esta administración, en cabeza de su presidente fantasma”, expresaron los trabajadores de Centelsa en un pronunciamiento que entregaron a quienes se enrutaban por la antigua carretera que de Cali conduce a Yumbo.
En su pronunciamiento, rechazaban también a los “esquiroles que atentan contra los derechos y garantías de los trabajadores que por tantos años han generado las riquezas de esta transnacional”.
Hacia el mediodía, el mitin creció en presencia obrera y en entusiasmo, al punto que los intermitentes bloqueos a las vías impactaron en el sector norte de Cali, y luego los obreros compartieron una frijolada elaborada en fogón de leña en las mismas calles de la protesta.
Mientras tanto, un músico solidario, tambor en mano, amenizaba el almuerzo callejero previo a la entrega del pliego, cuyo trámite se aceleró en la mañana dentro de la carpa instalada en la avenida que da a un costado del edificio de la empresa, pues luego de los mítines sería entregado a las directivas de la empresa.
CENTELSA, BENEFICIARIA DE LA MERMELADA
Centelsa es una compañía de capital mexicano, la mayor productora y exportadora de cables de energía y telecomunicaciones en Colombia, y una de las más grandes del continente latinoamericano.
Es propiedad del Grupo Corporativo Xignux, sociedad extranjera que en el tiempo de la pandemia por la covid-19 se ha beneficiado, sin ninguna justificación según los obreros, de “la mermelada” del gobierno de Iván Duque.
James Bello, vicepresidente del Sindicato Nacional de la Industria Metalúrgica, Sintraime, en Yumbo, fue uno de los primeros en llegar al punto de encuentro obrero, en la Calle 10 con Carrera 38, y de igual manera fue de los primeros en contarnos acerca del motivo de la protesta.
Nos explicó que Centelsa “goza de las mermeladas del Estado, con los subsidios a la nómina”, es de las empresas que se han enriquecido con la pandemia, pues ahora tiene más demanda de sus productos eléctricos, al tiempo que “viola los derechos laborales y convencionales de los trabajadores y de sus familias”.
Reveló que la nueva administración de Centelsa incumple desde su llegada, hace tres años, puntos convencionales claves en materia de salud, educación, representatividad de la Junta Directiva del Sindicato y la estabilidad laboral.
Entre las peticiones de los trabajadores, Bello mencionó que reclamarán en el nuevo Pliego incremento salarial acorde con las elevadas productividad y ganancias de la empresa que, aseveró, “casi se han duplicado en medio de la pandemia”.
Óscar Marino Valencia, presidente de Sintrapub, el sindicato que agrupa a los trabajadores de lo que era la antigua empresa Carvajal y Compañía, también estuvo puntual en la cita, solidario siempre con sus hermanos de clase.
Nos dijo que cada vez es más urgente la movilización en las calles para reclamar contra la voracidad de los dueños del capital, y nos recordó que en la empresa Ofix Suministros y Logística SAS nueve de sus compañeros fueron despedidos de manera arbitraria.
Hugo Ballesteros fue otro de los obreros de Centelsa que se hizo presente en la carpa en la que se protestaba contra el incumplimiento de la Convención Colectiva vigente y se terminaba de alistar el nuevo Pliego de Peticiones.
Él nos contó sobre las luchas obreras dadas a lo largo de los años por pensiones justas, en medio de un sistema laboral que cada vez afecta más al trabajador que llega a la edad de la jubilación y le recarga del 4% al 12% la cuota para su salud, dineros que engullen esos mercaderes de la salud en Colombia llamados EPS.
LAS INTIMIDACIONES DE LA DRUMMOND
Harold Tello Vidal, el líder de Sintraime y dirigente nacional de Funtramiexco, la federación que agrupa a buena parte de los sindicatos del sector minero-energético en Colombia, se hizo presente luego de tener que atender una audiencia judicial, pues la multinacional Drummond ha instaurado dos demandas contra los trabajadores ¡por nueve millones y medio de dólares, una, y dos millones y medio de dólares, otra!
¡Qué tal esto! ¿Y saben por qué? Dizque por las “pérdidas” que supuestamente le ocasionaron los trabajadores a esta multinacional en las huelgas legítimas y justas de 2012 y 2014, declaradas ilegales por el aparato jurídico del Establecimiento, al servicio de los intereses leoninos de las corporaciones extranjeras.
En una entrevista –que difundimos completa por nuestro canal en YouTube–, Tello Vidal contó con todo detalle las maniobras seudojurídicas de la Drummond, compañía que opera con todas las prebendas y garantías que le ha entregado el Estado colombiano a través de los años, para que haga y deshaga con los recursos mineros del país en la Costa Atlántica.
Esas demandas son formas, ni más ni menos, de intimidación contra los sindicatos, nos dijo el líder obrero, que las califica de temerarias y reafirmó que, a pesar de ellas, ni Sintraime ni Funtramiexco ni ningún trabajador se dejará amordazar.
“Ni vendiendo todo lo que los trabajadores tenemos podríamos pagar ese exabrupto. Este es un método temerario, criminal que vamos a derrotar”, nos subrayó Tello, antes de hablarles a sus compañeros en la calle, paralizando momentáneamente el tráfico vehicular y sometido al sol canicular del mediodía.
En instantes previos, otros dirigentes de Sintraime, como Walter Guiral, y del Comité de Solidaridad de la CUT, Cosol, como Ricardo Valbuena, habían hecho uso de la palabra.
Así, los trabajadores de Centelsa en Cali dieron el miércoles 10 de febrero un ejemplo de organización y persistencia, porque los derechos se exigen, no se mendigan.
Cali, jueves 11 de febrero de 2021.
FOTOS:
Diferentes momentos del mitin de protesta de los trabajadores de Centelsa por
el incumplimiento de la Convención Colectiva vigente por parte de la Gerencia
de la empresa, y anunciando la presentación de un nuevo Pliego de Peticiones.
(Fotos: Luis Alfonso Mena S. y Gabriel Jacobo Mena S.).
La Entrevista, en Periodismo Libre
La Entrevista, en Periodismo Libre
lunes, 8 de febrero de 2021
Estabilidad laboral para 1.250 trabajadores
VICTORIA OBRERA EN LAS MINAS DE LA GOLD
MARMATO SAS
Por Luis Alfonso Mena S.
Luego de sesenta días de negociaciones entre obreros y
patrones, y de la declaratoria de huelga, los trabajadores de la empresa minera
Gold Marmato SAS, con sede en el departamento de Caldas, lograron una
contundente victoria con su pliego de peticiones.
El logro más importante de esta lucha obrera lo constituyó lo pactado en la Convención Colectiva en relación con la estabilidad laboral, destacó Harold Tello Vidal, presidente de Sintraime y dirigente de Funtramiexco, quien asesoró a los trabajadores.
En tal sentido, se pactó la firma de 1.250 contratos a término indefinido, en una empresa en la que hacía 27 años los contratos eran a término fijo, lo cual representaba inestabilidad para los trabajadores y sus familias.
“Año tras año se luchó hasta que se logró la conquista de la contratación a término indefinido, aparte de otras conquistas legales y extralegales”, precisó Tello Vidal, al poner de relieve la constancia de los obreros, vinculados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Minera, Sintramienergética.
Además de la estabilidad laboral, se pactó un incremento salarial del 4,5%, lo mismo que avances en materia de salud, educación, alimentación, ascensos y vivienda para los obreros.
"Este es un triunfo para la clase obrera y del movimiento sindical, gracias al apoyo y a la solidaridad de las organizaciones hermanas”, subrayó el dirigente de Funtramiexco.
La Caldas Gold Marmato SAS es una empresa de capital transnacional a la que el Estado colombiano le ha entregado una concesión leonina para la explotación del oro en las ricas tierras caldenses por 30 años.
Cali, lunes 8 de febrero de 2021.
FOTO.- Miembros de la Comisión Negociadora de los Trabajadores de la Caldas Gold Marmato SAS, acompañados por Harold Tello Vidal, asesor de Sintramienergética y dirigente de Funtramiexco.
jueves, 4 de febrero de 2021
Análisis de la gestión en la pandemia del alcalde Ospina
Por Luis Alfonso Mena S.
Cali es reflejo de la forma desastrosa como en el plano nacional el régimen de Iván Duque ha asumido la pandemia originada por la expansión del coronavirus en Colombia.
Con más de 53.000 personas fallecidas y más de 2.100.000 contagiados por la covid-19, el sistema de salud y la gestión del gobierno uribista han demostrado su ineficacia y fracaso.
En el Valle del Cauca, los promedios son aterradores a finales de enero de 2021: un total de 1.292 contagios y 64 muertos diarios.
Hasta el 26 de enero de 2021, en Cali se registraron acumulados 115.351 casos de contagios y 3.232 fallecidos desde el inicio de la pandemia (finales de marzo de 2020).
Según cifras oficiales, el desempleo subió al 15,9% en todo el país, mientras los pulpos financieros usufructúan las erogaciones por decretos de excepción del gobierno.
Aunque no dispone de programa diario de televisión como Duque, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, hace un show callejero y mediático cada que puede.
Y dicta medidas coercitivas sobre la población a diestra y siniestra: toque de queda, pico y cédula, ley seca... La ciudad vive en estado de sito permanente.
Va por calles y barrios con su séquito de funcionarios patrullando y ordenando encierros, y enfrentándose a gritos con la gente, energúmeno ante los reclamos.
Funge de héroe sin capa, de Superman criollo; quiere aparecer como gran protector, ángel de la guarda contra la covid-19.
Pero sus políticas de inversión en materia de salud no impactan, y la inmensa mayoría de la población caleña padece el encierro sin empleo, muchos con hambre.
NO SE LE NOTA LA ESCUELA
Gracias a la solidaridad del Estado cubano, Ospina se graduó de médico en La Habana y llegó a Colombia con una formación altruista.
Pero esa escuela no se le nota y, por el contrario, en la campaña electoral, con tal de ganar adeptos, no dudaba en lanzar dardos contra el sistema socialista de Cuba.
Portazos para un país que le tendió la mano luego de que aquí, en Colombia, su padre fuera ejecutado por el Ejército, el 28 de agosto de 1985, en el barrio Los Cristales de Cali.
En vez de liderar, como un verdadero reivindicador social, reclamos ante el poder central para que la solución de fondo (las vacunas) se materialice, se enfrenta con sus electores.
Y ni qué decir de aportar en la exigencia de una renta básica para los hogares más urgidos de atención en los confinamientos.
El alcalde de la Alianza Verde se acomoda fácil en el andamiaje del régimen de las élites y asume las funciones que el poder oligárquico le asigna.
Ya hacen parte del álbum del ridículo sus fotos con la bandeja de frutas con la que llegó a visitar al presidente del uribismo, tan pronto fue elegido a la Alcaldía de Cali.
Su independencia frente al Estado central brilla por su ausencia, y más bien lo que se nota es la repetición en lo local del autoritarismo y la ineptitud evidenciados en la esfera nacional.
En plena pandemia, después de marzo de 2020 y mientras impulsaba la campaña de “quédate en casa” para evitar el virus, desataba una ofensiva contra destechados.
En terrenos de Siloé, en el occidente de Cali, fue el primer embate del reformador Ospina contra personas humildes que ocupaban un terreno municipal para brindar cobijo a sus hijos.
Luego, contra comunidades de Pance, en el sur de la ciudad, en los conocidos episodios en desarrollo de los cuales un agente de la Policía se rebeló a reprimir.
Después, los constantes choques de sus brigadas de funcionarios con los vendedores informales y restauranteros, que se rebuscan ante la falta de empleo en la ciudad.
Mientras tanto, Aguablanca, el Distrito popular dentro del Distrito Especial como se le denomina oficialmente ahora a Cali, sigue a la espera de ayudas en medio de las afugias.
Extraña política social esta que se ensaña contra los menos favorecidos, precisamente para proteger proyectos de expansión de los grandes urbanizadores y comerciantes.
En Cali, cifras moderadas calculan el desempleo en 350.000 personas, y las soluciones no llegan porque no hay políticas públicas estructurales.
DESPILFARRO Y CEMENTO
De manera insólita, en medio de su arrogancia infinita, de su autismo ante la crítica, en diciembre de 2020 Ospina emprendió gastos desafortunados para la época.
Incurrió en multimillonarios contratos para una Feria de Cali “virtual”, que registró una mediocre repercusión en el canal Telepacífico y, ni qué decir, en las redes sociales.
Y, para más despilfarro, en otro multimillonario contrato para un alumbrado navideño móvil, remedo de los camiones que Coca-Cola pone a circular con bombillos en los diciembres.
Sobre Ospina había una expectativa popular grande, derivada de su discurso reformista y de que ya había sido alcalde entre 2008 y 2011, enfrentado a la rancia oligarquía caleña.
Tanto en 2007 como en 2019 contó con el apoyo de la izquierda, a la que dice no pertenecer, y, principalmente, de sectores de la burguesía vallecaucana.
El Partido de la U, el liberalismo y otros grupos de la politiquería regional lo acompañaron, y se reflejan en su gabinete y en su falta de políticas populares.
También, en el endeudamiento por más de $600.000 millones que le aprobó el Concejo de Cali para infraestructura.
Muchos le cuestionan la presencia en su gestión del sector de Juan Carlos Abadía, destituido exgobernador uribista del Valle, y del grupo de la baronesa electoral Dilian Francisca Toro.
El discurso socialdemócrata de Ospina, una vez más, no se corresponde con su práctica, proclive al cemento para dejar huellas físicas de su paso por la Alcaldía.
El problema es que esas huellas se plasman a un alto costo para los afectados con los gravámenes, como aquel de Valorización decretado para sus “21 megaobras” de 2008.
Aún hoy, miles de jefes de hogar afrontan los embargos derivados de esas deudas que financiaron puentes y vías de la primera administración de Ospina.
Todo demuestra que no basta con el discurso “social”, pues el alcalde de Cali, como sus predecesores, solo llega a administrar la hacienda de las clases dirigentes.
Y, pletórico de megalomanía, se quiere abrir paso a empujones para seguir escalando a las cumbres del Establecimiento burgués, a pesar de la pandemia del coronavirus.
Cali, Colombia, viernes 29 de enero de 2021.
Texto publicado en el periódico El Colectivo, edición No. 60, miércoles 3 de febrero de 2021.
Las dos fotos, que circulan en Google, son del diario El País, de Cali, Colombia.
domingo, 17 de enero de 2021
Arrecia el periodismo embustero sobre Venezuela
SOLIDARIDAD, NO ESTIGMATIZACIÓN
Por Luis Alfonso Mena S.
Sobre la República Bolivariana de Venezuela algunos periodistas hablan de “imparcialidad”, pero miran con su sesgo propagandístico solo a un lado y arrecian por estos días su campaña de estigmas.
A pesar de que se dispone de suficiente información alternativa e independiente sobre los culpables de asuntos que insistentemente mencionan en sus publicaciones, las causas reales y fundamentales de la situación en el país hermano por ningún lado aparecen en sus prédicas anti bolivarianas.
Para ellos no existen la guerra económica desatada por el imperialismo estadounidense y sus secuaces, tipo Iván Duque, contra el pueblo venezolano; ni el robo multimillonario de los bienes del Estado venezolano en EE.UU., Inglaterra, Colombia, etc., por parte del delincuente Guaidó y de su banda de corruptos protegidos por el régimen colombiano al servicio de potencias extranjeras.
Ni los permanentes intentos de invasión, actos terroristas y campañas de violencia desatados por la extrema derecha, con el patrocinio de la CIA y de los gobiernos sumisos del continente americano.
Ni los gigantescos esfuerzos del gobierno del presidente Nicolás Maduro y de su pueblo para enfrentar esa guerra criminal.
Ni la extraordinaria resistencia de Gobierno y pueblo venezolanos contra el cerco de las oligarquías injerencistas coaligadas en la OEA, el Grupo de Lima, la Unión Europea y demás formas de agresión política, diplomática y militar pocas veces vista.
Ni los millones de colombianos residenciados en Venezuela que se han beneficiado, sin discriminación alguna, de las políticas de la Revolución Bolivariana durante más de 20 años.
Nada de esto mencionan. Esta clara su intención al servicio del Establecimiento capitalista mundial, solo interesado en hundir una revolución social a como dé lugar, con cerco político, bloqueo económico, violación del derecho internacional y amenaza permanente de invasión militar.
Miles de noticias falsas, imágenes manipuladas y contenidos mentirosos circulan sobre Venezuela.
La actitud del periodista serio es la de corroborarlo todo. Y, además, la de ir a las causas, las raíces de los problemas. Lo demás es superficialidad, sesgo, propaganda de mala fe.
El pueblo de la República Bolivariana de Venezuela requiere hoy más que nunca la solidaridad de los colombianos, no su estigmatización.
Abrigamos la esperanza de la recuperación en todos los niveles de la patria de Bolívar, con el liderazgo de su presidente constitucional, Nicolás Maduro, y el aporte de la nueva Asamblea Nacional.
Cali, Colombia, domingo 17 de enero de 2020
PERIODISMO LIBRE.
lunes, 11 de enero de 2021
La Noticia, en Periodismo Libre
miércoles, 16 de diciembre de 2020
La Noticia, en Periodismo Libre
martes, 15 de diciembre de 2020
Diciembre de luchas obreras en Costa Atlántica y Valle del Cauca
SINTRAIME DENUNCIA MASACRE LABORAL EN FENOCO S.A.
Por Luis Alfonso Mena S.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Metalmecánica, Sintraime, integrante de Funtramiexco, denunció el despido masivo que Ferrocarriles del Norte de Colombia, Fenoco S.A., viene realizando contra obreros vinculados a esta empresa, a pesar de la pandemia y la desprotección en que se encuentran los operarios y sus familias.
Fenoco “hoy desata una masacre laboral despidiendo a decenas de trabajadores con problemas graves de salud debido a la alta insalubridad de esta empresa, que no cumple con las mínimas normas de seguridad en el trabajo”, dice un pronunciamiento de Sintraime conocido en las últimas horas y firmado por Harold Tello Vidal, presidente de la organización sindical.
“La transnacional Fenoco S.A. impuso una jornada laboral de doce horas a todos los trabajadores so pretexto de evitar las aglomeraciones y conservar el empleo, sin la autorización por parte del Ministerio de Trabajo”, explica el documento.
Y agrega que, a pesar de lo anterior, “no se evitó el distanciamiento y se extendió el contagio en los trabajadores” y “lo que si ocurrió es que cien trabajadores enfermos perdieron el empleo”.
Sintraime sostiene que Fenoco viola la Constitución Política de Colombia y las normas laborales internas, y anuncia que promoverá “una querella con poder preferente” ante el Ministerio del Trabajo con el fin de que se investigue la masacre laboral.
Fenoco presta los servicios de transporte férreo a las transnacionales del carbón en la Costa Atlántica, tales como Drummond, Glecore y Consorcio CNR, y transporta anualmente más de 35 millones de toneladas de carbón, riqueza mineral de nuestro país, con ganancias anuales de más de 223 mil millones de pesos.
La compañía no ha cesado operaciones en el tiempo de emergencia sanitaria, inclusive aplicando turnos de trabajo extenuantes de doce horas, poniendo en alto riesgos a los trabajadores de la parte productiva, aunque la sección administrativa labora desde las casas, sin ningún riesgo, con altos salarios, denuncia el pronunciamiento de Sintraime.
DESPIDOS EN OFIX
Por otra parte, trabajadores Ofix Suministros y
Logística SAS denunciaron que también en esta empresa, antigua Carvajal, se
lleva a cabo otra masacre laboral, en contravía de un fallo que favorece a los
trabajadores proferido por la Corte Suprema de Justicia.
Óscar Valencia, directivo de Sintrapub en el Valle del Cauca, denunció que “en estos momentos se perpetra una masacre laboral contra los trabajadores de Ofix”, y sostuvo que la empresa utiliza la misma táctica usada en Chicles Adams: citar a los trabajadores en un hotel de la ciudad en diferentes grupos y horarios para despedirlos más fácil.
Valencia llamó a la solidaridad de clase de los trabajadores y de las diferentes organizaciones sindicales del Valle del Cauca.
PERIODISMO LIBRE.
Cali, martes 15 de diciembre de 2020.
sábado, 5 de diciembre de 2020
La Noticia, en Periodismo Libre
viernes, 4 de diciembre de 2020
La Noticia, en Periodismo Libre
La Noticia, en Periodismo Libre
miércoles, 2 de diciembre de 2020
La Noticia, en Periodismo Libre
lunes, 30 de noviembre de 2020
La Noticia, en Periodismo Libre
La Noticia, en Periodismo Libre
¡Un libro, el mejor presente en Navidad!
SINOPSIS DEL LIBRO PERIODISMO INDEPENDIENTE EN COLOMBIA. La historia de la revista Alternativa (1974-1980)
Esta investigación hace, primero, una
presentación del impacto nacional y local que tuvo la aparición de la revista Alternativa,
con especial referencia a su significado para una juventud llena de sueños y de
luchas en la década de los años setenta del siglo XX en Colombia.
Luego, aborda el entorno histórico global y mediático de la época de su circulación, dentro del cual se destacaban un mundo en plena descolonización, una América Latina sometida por las dictaduras militares y una Colombia padeciendo los remanentes del Frente Nacional bipartidista y antidemocrático.
A continuación, toca el papel jugado por Gabriel García Márquez y el equipo de intelectuales que participaron en esta empresa de periodismo independiente.
Seguidamente, identifica y caracteriza cada uno de los grupos culturales e ideológicos que integraron sus equipos de Redacción, Fotografía y Artes.
Analiza, en capítulo contiguo, la actitud de Alternativa frente a las diversas organizaciones insurgentes, de manera especial su relación con el M-19.
Hurga, posteriormente, en los caminos que ella recorrió ante fenómenos como la crisis de la unidad de la clase obrera y de los sectores de izquierda entre 1975 y 1976, su rol en el Paro Cívico Nacional de 1977, su vinculación al plebiscito por 500.000 firmas para forzar la unidad de la izquierda en las elecciones de 1978 y su denuncia permanente e influyente de la represión y la violación de los derechos humanos por parte de los gobiernos de Alfonso López Michelsen (1974-1978) y Julio César Turbay Ayala (1978-1980).
Finalmente, efectúa un análisis de cómo todo lo anterior dejaba en evidencia una publicación que contribuyó a la lucha por la generación de espacios contra la arbitrariedad estatal y por la democracia, aunque su propósito de servir de puente para la unidad crítica de la izquierda no se pudiera cumplir en los términos y la magnitud que planteó su plataforma fundacional en 1974.
Luis Alfonso Mena S.
Ediciones Periodismo Libre, Cali, Colombia, 2020.
Pedidos: 317 3004785.
jueves, 5 de noviembre de 2020
De la minga a los votos de los pueblos latinoamericanos
LAS RESISTENCIAS POPULARES DERROTAN AL RÉGIMEN FANTOCHE DE DUQUE
Por Luis Alfonso Mena S.
Los acontecimientos que
sacuden las tierras de Nuestra América por estos días parece que estuvieran transcurriendo
de soslayo para las élites que tienen hoy en el gobierno de Colombia a un
régimen neoliberal fantoche y despótico, representativo del bloque más rancio
de la oligarquía bicéfala que compone el sistema de burgueses y terratenientes dueños
del poder, enemigos de las resistencias populares.
Ideal para las élites y su
régimen que esos acontecimientos sean mirados de reojo por la mayoría, sin
detectar su enorme significado para los pueblos y, particularmente, sin evaluar
el mentís que para las políticas estratégicas de las clases dirigentes del
continente significan.
Por lo menos cinco acontecimientos
recientes ponen en evidencia los anteriores enunciados: la multitudinaria
protesta ciudadana del 9 y el 10 de septiembre en Bogotá y otras ciudades del
país; la contundente minga de las comunidades indígenas entre el 14 y el 21 de
octubre, en conjunto con la jornada nacional sindical y popular de este día en
Colombia; el arrollador triunfo del Movimiento al Socialismo, MAS, en la
elección presidencial cumplida en Bolivia el 18 de octubre; la apabullante
votación por una nueva Constitución en Chile el 25 del mismo mes, y la
consolidación del proceso comicial para la renovación de la Asamblea Nacional
en Venezuela, que se cumplirá el 6 de diciembre de este 2020.
Aunque las miradas
imperantes en Colombia los muestran como hechos completamente aislados, unos de
acá y otros de allá, lo pertinente es verlos en sus concatenaciones para la
sociedad y los poderes en Colombia y en América.
El régimen uribista de Iván
Duque se caracteriza, entre otras posiciones, por su desembozado odio hacia los
procesos políticos independientes, como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y
hacia las resistencias antioligárquicas donde se den, empezando por las que
están en marcha en Colombia desde el portentoso Paro Nacional del 21 de
noviembre de 2019, y continuando con las de Chile y Bolivia.
En correspondencia con lo
anterior, el régimen de Duque ejecuta una política exterior de absoluta
sumisión a los intereses de la Casa Blanca y, de manera especial, a los de su regente
actual, el ignorante y ultragodo Donald Trump.
POLÍTICA AL SERVICIO DEL
IMPERIO
Esa línea ha conducido a
que la política exterior del Estado colombiano sea totalmente dependiente de la
del imperio estadounidense y a participar de manera directa en la conspiración
y la agresión contra la República Bolivariana de Venezuela.
Para ello entrega la soberanía
nacional permitiendo la presencia de tropas norteamericanas en nuestro
territorio, incluso saltando tramposamente lo ordenado por la Constitución
Política; arropa a centenares de mercenarios de la extrema derecha venezolana
comandados por contratistas gringos; facilita burocracia y recursos del Estado
para mantener en el país a los cabecillas de la conspiración, y se hace el de
la vista gorda con los terroristas que incursionaron desde Colombia en las
costas venezolanas de Macuto y Chuao en la llamada Operación Gedeón y fueron
derrotados por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a principios de mayo de
2020.
En esa tarea Duque, el
Ministerio de Defensa, la Cancillería y el aparataje de Migración Colombia han
estado al servicio de lo peor de la extrema derecha venezolana, y han
participado de manera obsecuente en el llamado Grupo de Lima, al lado de
Sebastián Piñera y de otros de su especie. El desastroso andamiaje intervencionista
montado en la frontera colombo-venezolana el 22 y 23 de febrero de 2019 por el
dúo Duque-Piñera así lo demuestra.
Esa hermandad conspiradora
explica el hecho de que el gobierno colombiano jamás condenó la espantosa
violación de los derechos humanos por parte de Piñera contra las diarias y
multitudinarias manifestaciones del pueblo chileno que reclamaba desde octubre
de 2019 condiciones dignas de vida, represión que dejó más de 40 muertos,
centenares de heridos y miles de detenidos por los herederos del dictador
Augusto Pinochet.
Y explica también el porqué,
en cambio, Duque fue el primero en reconocer la dictadura de Jeanine Áñez,
puesta en la Presidencia de Bolivia en noviembre de 2019, mediante una maniobra
burda, por Luis Almagro, el tirano de la Organización de Estados Americanos,
OEA, y por los golpistas internos financiados por el gobierno norteamericano,
en medio de otra represión brutal.
Paralelamente, a medida
que avanza el tiempo de su oscuro mandato, Duque cierra cada vez con mayor
cinismo los resquicios de “democracia”, desvertebra la hipotética “separación”
de poderes, emula con una de las peores épocas del autoritarismo post Frente
Nacional en Colombia, el gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982) y su
nefasto Estatuto de Seguridad, al tiempo que busca implementar las políticas de
su patrón, Álvaro Uribe, y su violenta Seguridad Democrática, eufemismo con el
que se encubrió lo que realmente ocurrió en el mandato uribista (2002-2010): crímenes
de Estado.
En desarrollo de esa
política, Duque se negó a atender los reclamos de las movilizaciones sociales
prominentes de 2019, las enfrentó con la maquinaria más avezada en la violación
de los derechos humanos y ciudadanos, el Esmad de la Policía, y no dudó, sin
ninguna vergüenza, en excusar las brutales acciones de esa fuerza en la
represión de la indignación popular del 9 y el 10 de septiembre de 2020, desatada
luego del asesinato vil a manos de dos agentes del régimen de un indefenso
abogado en Bogotá. La masacre oficial dejó trece jóvenes asesinados.
Su política de arrogancia
y exclusión frente a los sectores populares ha quedado en evidencia con la
estigmatización descarada contra la minga indígena, a la que sus funcionarios
le hicieron todo tipo de señalamientos, y a la cual, con evidente racismo y
odio de clase, se negó a atender no solo en el Cauca y Cali, sino en Bogotá.
LAS DERROTAS DE DUQUE
Pero la demostración de
organización dada por el Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, que dirigió
la minga, y la clara confrontación política que ella significó contra y frente
al régimen constituyó la primera derrota para Duque.
El triunfo de Luis Arce y
David Choquehuanca, candidatos del MAS, con una votación mayor en las
presidenciales de Bolivia de 2020 (54%) en comparación con la obtenida por Evo
Morales en 2019, echó por tierra la ardid tramposa del cabecilla de la OEA en
el sentido de que había habido fraude hace un año, y puso sobre la palestra la
derrota de todos los que se solazaron con el golpe de Estado de extrema derecha
que derrocó a Evo, empezando por el gobierno de Duque.
Ocho días después vino el
demoledor triunfo del pueblo chileno contra el gran aliado sureño de Duque en
la conspiración contra Venezuela, Sebastián Piñera: una votación de casi el 80%
de los participantes en el plebiscito contra la pétrea Constitución heredada de
la dictadura de Pinochet dejó la tercera gran derrota a la derecha continental,
incluidos en ella Duque y su jefe, Donald Trump.
Ahora se avecina la cuarta
derrota para el régimen uribista, la de las elecciones parlamentarias del 6 de
diciembre en Venezuela, que se cumplirán a pesar del sabotaje, los montajes y
las maniobras injerencistas del cerco orbital impuesto por Estados Unidos, con
la participación en primera línea del servil gobierno de Duque. Ninguna de las acciones
contra este ejercicio democrático, que dejarán totalmente sin piso político al
monigote montado por Trump (Guaidó), han fructificado.
Así, pues, el injerencismo
exterior del régimen colombiano está sufriendo derrota tras derrota a manos de
los pueblos latinoamericanos contra los cuales se ha confabulado con Estados
Unidos, como fiel mandadero suyo, más en estos días en los que esperaba ayudar
a Trump a permanecer en la Presidencia a pesar de su desastroso mandato, y todo
indica que recibirá una nueva derrota.
Y en el plano interno, subrayo,
la minga también derrotó a Duque retándolo en su propio terreno, así éste haya huido
a dar una vuelta por el malecón de Quibdó, en el Chocó, para eludir el eco del
reclamo indígena, a 50 metros de la Casa de Nariño. Un reclamo que sigue
retumbando y se multiplicará este 21 de noviembre de 2020.
Artículo
publicado en el periódico El Colectivo de Medellín, el miércoles 4 de noviembre
de 2020, edición No. 58.
miércoles, 4 de noviembre de 2020
Elecciones presidenciales en EE.UU. 2020
LA PIRINOLA DEL IMPERIO
Por Luis Alfonso Mena S.
Las elecciones presidenciales en los Estados
Unidos de este 3 de noviembre resultaron todo un fiasco, en el que volvió a
caer la máscara de lo que nos han vendido como “la mayor democracia del mundo”.
Nada más falaz.
A estas alturas de la post jornada no se sabe quién será el nuevo capataz del imperio, a pesar de que hay un ganador con amplia ventaja en el resultado general, y todo depende de unos cuantos estados en los que esperan el conteo de las papeletas enviadas por correo y del voto anticipado: Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Georgia y Nevada.
El sistema electoral estadounidense
es antidemocrático, así casi nadie lo diga, porque la mayoría sucumbe
deslumbrada ante los mapas llenos de cuadritos azules y/o rojos, y les parece “apasionante”,
“interesante”, “complejo” y otros lugares comunes.
Se trata de un sistema en el que no
hay proporcionalidad ni equidad, y en el que, como ocurrió hace cuatro años y podría
suceder en este 2020, el candidato perdedor puede ser finalmente el elegido,
aunque Biden va ganando por más de dos millones de votos.
En 2016, Hilary Clinton ganó en el
voto popular por más de tres millones de papeletas, pero el elegido fue Donald
Trump.
Lo que impera es el juego de la pirinola:
quien gana en cada uno de los 50 estados de la Unión se lleva todos los
delegados ante el Colegio Electoral, organismo estatuido para designar, con
base en esos guarismos, el presidente del país.
Es un sistema pétreo que, como ocurre
con otras instituciones (venta abierta de armas largas a tutiplén, por ejemplo)
resulta inmodificable, a pesar de su demostrado desequilibrio.
Así que habrá que esperar que el
enmarañado andamiaje electoral gringo se desenrede en las próximas horas o
días, y que, además, se resuelvan los artilugios y maromas jurídicas
emprendidas por Trump en varios estados de reñida votación con el fin de torcer
los resultados que no le son favorables.
Lo apretado del resultado él ya lo
preveía, y por eso había amenazado con desconocer las cifras si no le eran
convenientes, y ha puesto a funcionar su maquinaria de abogados.
En todo caso, gane Trump (lo más
improbable a hoy) o Biden (como parece), nada tienen los pueblos del mundo qué
esperar del nuevo administrador de la Casa Blanca, salvo más cercos militares,
bloqueos económicos, políticos, diplomáticos o invasiones, como ha sido su
contante histórica.
En eso “demócratas” y “republicanos”
se dan la mano. Porque, como ocurre con todo imperio, lo importante para ellos
es la supervivencia de su supremacía, y no dudarán en continuar el sojuzgamiento
de las tierras y las poblaciones que osen ser independientes y soberanas.
Luego de este 3 de noviembre la pirinola
seguirá incólume en el sistema electoral gringo, contribuyendo en la definición
de poderes con supremacía blanca, racista y segregacionista.
En últimas, esa es la esencia de ese
mecanismo, y para ello fue establecido.
Y en Colombia, el régimen uribista en
el poder se acomodará para rendir pleitesía al nuevo o al viejo emperador y
hacer méritos frente a él, para seguir entregando el país con el servilismo que
la ha caracterizado a lo largo de todo el gobierno de Iván Duque.
Cali, miércoles 4 de noviembre de
2020.














