lunes, 13 de junio de 2016

Análisis. Estados Unidos, un país con arsenales y masacres por doquier

 
Escenas de dolor se registraron en las afueras de la discoteca Pulse en la que fue perpetrada la masacre por parte de un individuo neonmazi, en Orlando, Estado de la Florida, Estados Unidos. (Foto: Agencia Reuters).
USA, ESTADO EN DECADENCIA

Por Luis Alfonso Mena S. (*)
Ocurrió, en la madrugada del domingo 12 de junio de 2016, una nueva masacre, la más grave entre muchas en los últimos tiempos en Estados Unidos.

Sucedió en Orlando, Estado de la Florida, la ciudad que en el mundo se muestra como el epicentro de la diversión y el esparcimiento: 50 víctimas fatales y más de 50 heridos es el resultado de la acción terrorista de un hombre que ingresó a la discoteca Pulse y disparó sin cesar durante tres horas con un rifle de asalto.


Son muchos los que tienen a Estados Unidos como su gran sueño. Pero la realidad de este país es más bien una pesadilla: un Estado que permite que la gente compre armas como adquirir pan en un supermercado es un estado en decadencia con una sociedad enferma.

¿Dónde está la seguridad; dónde, la tranquilidad? El solo hecho de que se admita la compra y uso indiscriminado de armas, incluidas las de largo alcance (rifles y fusiles, por ejemplo) como mecanismo de "defensa" de cualquier persona es una evidencia palmaria del estado de barbarie en que vive esa sociedad, que se muestra como la más "civilizada" y "democrática" del mundo.

De acuerdo con la información disponible en las redes, el rifle empleado por el perpetrador de la masacre, un individuo neonazi, fue un AR-15, que es uno de los más vendidos en Estados Unidos, ya usado en otras masacres, como las ocurridas en un cine de Colorado y en un colegio en Connecticut, en 2012.

Pero cada vez que se propone legislar para acabar con la venta abierta de armas, los sectores más recalcitrantes, encabezados por los congresistas del Partido Republicano, salen al frente a oponerse.

El armamentismo de gran escala en Estados Unidos se reproduce a otro nivel, en la sociedad toda, y ello no constituye ningún ejemplo para las demás naciones del mundo, como se quiere hacer ver por los propagandistas del "sueño americano".

En el país del norte prevalecen los multimillonarios negociantes de la industria de la guerra y de los armamentos a todos los niveles, en el plano mundial y en el doméstico también.

El gringo es un Estado injerencista, violador de la soberanía de los pueblos del planeta, a muchos de los cuales ha invadido impunemente, y esa política imperial se refleja en el comportamiento de sus ciudadanos, a quienes el mismo Estado les autoriza tener verdaderos arsenales en sus casas.

Y luego quieren darles lecciones de democracia y respeto a los derechos humanos a los demás países del mundo... Hipocresía imperialista.

(*) Editor del periódico alternativo PARÉNTESIS.

Jamundí, Valle del Cauca, Colombia, domingo 12 de junio de 2016

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