miércoles, 1 de junio de 2016

Reseña. A quienes descubriéndose en ellos, con ellos sufren, con ellos luchan


Escena de Cuadros de la Insignificancia, durante su estreno, el 9 de abril de 2016 en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura de Cali. (Foto Jefferson Montaño).

DIVIDIR PARA OPRIMIR
Por Jefferson Montaño Palacio
El teatro como plataforma de ensayo para la transformación social y para la restauración del diálogo entre los seres humanos. Estos son dos de los principios por los que me he guiado sobre el Teatro del Oprimido, una práctica artística y pedagógica con la ética y la solidaridad como base. Una forma distinta de hacer, y entender, esta modalidad de las artes escénicas que salta a la luz para darle voz, a los que no tienen voz, en este caso los desplazados del conflicto armado interno.

En su libro “Pedagogía del Oprimido” el maestro Paulo Freire, hace énfasis: “A los desharrapados del mundo y a quienes, descubriéndose en ellos, con ellos sufren, con ellos luchan”, sobre esta metodología se ha venido trabajando con la Asociación de Afrocolombianos Desplazados, Afrodes, quién hace presencia en 28 Departamentos y trabaja articuladamente con más de 130 organizaciones de poblaciones Afrocolombianas víctimas en todo el país. Por ello, la capital del Valle del Cauca, Santiago de Cali, es una de ellas, siendo receptores de un importante número de personas desplazadas provenientes del pacífico colombiano, articuladas a este proceso y asentadas en las diferentes comunas 13, 14, 15 y 21, del Distrito de Aguablanca en Cali.


En esta ocasión, con las personas pertenecientes a Afrodes Capitulo Cali, creamos este proyecto como medida reparadora y transformadora Cuadros de la Insignificancia, donde se permite pensar a través del teatro el “Post-conflicto o/y Post-acuerdo”, como una situación que va más allá de los diálogos de paz con las Farc, situación de muchas familias víctimas del desplazamiento forzado padecidos en sus territorios ancestrales en las diferentes localidades del país.  

En el marco de la Conmemoración del Día Nacional y Solidaridad con las Víctimas en Colombia 09 de abril, estrenamos esta obra en el teatro Municipal de Cali y en la VI Fiesta de las Lenguas FilBO 2016. El Ministerio de Cultura, nos vinculó a una agenda que buscaba visibilizar y reconocer procesos comunitarios de memoria y reparación simbólica, que involucra a personas víctimas del conflicto y realzar la voz de las comunidades como un elemento fundamental de las narrativas del conflicto. Esta agenda, la cual se ha trabajado desde el año 2015 bajo el nombre de “La Experiencia Reparadora de la Cultura” y busca la articulación entre artistas, gestores culturales y procesos de reparación colectiva de víctimas para responder al interrogante de cómo repara la cultura a las Víctimas del Conflicto Armado interno.


De esta manera, la construcción y puesta en escena sobre esta obra de teatro Cuadros de la Insignificancia, en la Feria del Libro de Bogotá, llevada a cabo en unos de los eventos culturales de mayor importancia en el país, para nosotros fue una oportunidad de poder visibilizar, nuestro trabajo en colectivo y también, lo asumimos como un reto para acompañar procesos con víctimas entre otros  y  todo el equipo de trabajo que hace parte de la creación, formación y capacitación de actores. Este proyecto se desarrolla con la participación de 20 actores naturales; entre niños, jóvenes y adultos mayores, pertenecientes a Afrodes y 7 personas que hacemos parte de la Producción general de apoyo al proceso formativo y de creación comunitaria.

Esta obra es el resultado de un trabajo de creación en artes escénicas, con comunidades víctimas del conflicto de los Departamentos del Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Chocó, quienes fueron desplazados por la violencia y actualmente viven al oriente de la ciudad de Santiago de Cali.

Durante este periodo, realizamos un proceso desde el trabajo de campo diseñando una estrategia a través del diálogo grupal. El cual, cada uno de los participantes, contó sus experiencias y vivencias a partir de la guerra, un proceso de acercamiento íntimo, denso, en el que nos compartieron cada una de las fatídicas experiencias que los sacaron de su cotidianidad, que irrumpieron con su universo, desarraigándolos de sus costumbres, de sus dinámicas de vida. Este proceso fue llevado a cabo como ejercicio interno de concientización y desmitificación del conflicto so- pretexto de establecer el punto de vista sobre el cual venimos realizando esta puesta escénica.

Igualmente, el teatro del oprimido, es un método teatral que se basa en la concientización y reconocimiento del individuo y un conflicto; para la búsqueda de posibles soluciones a diversas problemáticas sociales. Para ello su formulador Augusto Boal, lanza una premisa fundamental por medio de un juego de palabras, Espec-actores; es una forma de vincular al espectador  u/y oprimido al ejercicio de la representación de su propio conflicto “[…] todos los seres humanos son actores porque actúan, y espectadores porque observan […]”

Boal, formula diferentes juegos y ejercicios que tienen como objetivo invitar al individuo del común al juego dramático, desde un análisis social, cultural y político, induciéndolos al reconocimiento de su pasado, al generar cambios para mejorar su presente y comenzar a construir su futuro. De igual manera, plantea métodos pedagógicos que nos conducen de una manera didáctica a la introspección y búsqueda del conflicto en el individuo y posteriormente la búsqueda de la posible solución.

Finalmente, Cuadros de la Insignificanciaesta obra teatral, recoge algunos puntos de los diálogos de Paz que se discuten en la Habana, Cuba, donde nuestra premisa es construir de manera distinta, nuestro compromiso se basa también, en seguir educando a seres humanos capaces de transformar sus historias de vida, su memoria y sus formas de subsistencia, a favor de esta población segregada por muchos años. Es también una experimentación, introspección y teología. Esta obra relata las peripecias de familias y pobladores del Pacifico colombiano, donde el conflicto armado los condujo a desplazarse hacia la urbe, litigando con sus éxitos, sus desamores  y sus fracasos. También,  se profundiza  en  el totalitarismo gubernamental como fenómeno político y social, y es introspección porque su interpretación de la historia se fundamenta en la disección de las emociones humanas, no en la mera exégesis de los hechos. Es decir, se les han entregado herramientas para la construcción de paz, más allá, de sus creencias religiosas.


Dirección obra de teatro. Eder Montaño Flórez  y Jefferson Montaño Palacio. Duración 50 minutos.

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