domingo, 15 de mayo de 2016

Pronunciamiento. Colombia necesita una paz que garantice la dignidad del periodismo

Caricatura: https://latuffcartoons.wordpress.com/

LA LEY DE MEDIOS ES UN IMPERATIVO
PARA LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL

El movimiento social y sus medios alternativos y populares tienen el deber de emprender la brega por construir y pelear una Ley de Medios para Colombia, que distribuya justamente el espacio electromagnético y la televisión nacional para dar voz a quienes han permanecido en silencio, otorgue presupuesto digno y apoyo técnico y tecnológico a los medios comunitarios y brinde garantías de vida para que la verdad no nos sea cobrada y sea narrada por sus reales protagonistas.

Por Equipo de Comunicaciones
de Marcha Patriótica Valle del Cauca
El pasado 3 de mayo la Federación Colombiana de Periodistas -Fecolper- ha presentado un alarmante informe acerca de cómo solo en los cuatro meses que llevamos del 2016, se ha superado casi que el 80% de las agresiones del año 2015 al ejercicio del periodismo en Colombia. Estas se presentan en su mayoría por personas particulares, luego por funcionarios públicos y finalmente por estructuras paramilitares; se materializan en amenazas, obstrucción al trabajo periodístico, campañas de desprestigio y estigmatización. Esta última modalidad es la más notable pues representa el 66% de los casos registrados el año pasado y lo más preocupante, es que estas campañas de desprestigio y estigmatización son promovidas por “particulares” en lo referente al tema del proceso de paz y conflicto y en funcionarios públicos cuando se toca el tema de la corrupción en las instituciones del Estado. Es aquí cuando surge la gran preocupación acerca de las garantías de participación política tanto para las comunidades como para sus diferentes expresiones de comunicación en un escenario de posconflicto.


Dentro del Acuerdo General para la terminación del conflicto entre insurgencia de las Farc-ep y el Gobierno Nacional encontramos un segundo punto tan trascendental como los demás, el acuerdo sobre Participación Política, donde más allá de lo que han pretendido desdibujar los grandes monopolios  de la comunicación según los cuales con dicho acuerdo Timochenko y su combo se van a tomar el congreso del país, plantea con gran preocupación la necesidad de un escenario de democracia verdadera, unas condiciones mínimas para que el movimiento social y popular pueda desarrollar el pleno ejercicio de la política en sus territorios y con sus comunidades.

El planteamiento de este acuerdo pretende materializar en Colombia una democracia participativa e incluyente, abriendo nuevos escenarios de participación y alternativas de poder para las organizaciones sociales de base y sus líderes, donde sin temor se pueda entrar en disenso y oposición, sin ser señalados, estigmatizados o en el peor de los casos eliminados de los escenarios políticos.  Tengamos en cuenta que el ejercicio de la violencia contra el movimiento social y popular es direccionado evidentemente desde el Estado con sus miles de herramientas represivas, con sus políticas antipopulares, además de descargar en el pueblo colombiano a través de sus medios de comunicación el odio que las élites sienten hacia los desposeídos de Colombia.

Así las cosas, toma sentido el planteamiento que hace la insurgencia en este acuerdo, donde se pretende dar voz y participación a las organizaciones sociales y populares a través de los medios de comunicación comunitarios, regionales e institucionales, intentado de esta manera fortalecer la democracia participativa, el empoderamiento de las comunidades en los territorios, la convivencia pacífica y todo lo que conlleva la construcción y creación colectiva en las bases de la sociedad; como parte del acuerdo, el gobierno se ha comprometido en incrementar las convocatorias para democratizar el espectro electromagnético y vincular más emisoras comunitarias, brindar formación técnica y profesional a comunicadores y operadores comunitarios, poner a disposición de las organizaciones y movimientos sociales los canales y emisoras institucionales y regionales para la divulgación de su trabajo, contenidos acordes al momento político del país que promuevan la paz con justicia social y la reconciliación y así mismo serán financiados los medios comunitarios que vayan en este sentido.

Sin embargo, el movimiento social y popular y sus medios alternativos y populares tienen el deber de hacer un alto en el camino y emprender la brega por construir y pelear una Ley de Medios para Colombia, donde se distribuya justamente el espacio electromagnético y la televisión nacional para dar voz a quienes han permanecido en silencio, una ley de medios que regule el lenguaje y los contenidos cargados de odio en la televisión, la radio y la prensa escrita, presupuesto digno y apoyo técnico y tecnológico para los medios comunitarios y sobre todo garantías de vida para que la verdad no nos sea cobrada y sea narrada por sus verdaderos protagonistas, y así reconstruir la historia que nos ha sido robada y mal contada. La Ley de Medios para Colombia es un imperativo para la paz con justicia social, la Ley de Medios como todas las reivindicaciones del pueblo colombiano se pelea dignamente en las calles.

FUENTE:


Jueves 5 de mayo de 2016.

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