martes, 9 de febrero de 2016

Opinión. Los caleños necesitan una prensa que destape los responsables de la corrupción

El periodismo no es cuarto poder, es el contrapoder

Por José Marulanda (*)
De lunes a domingo las pantallas de los canales regionales y locales emiten noticieros a lo largo de la franja de programación. Allí el ciudadano se entera del diario acontecer en Cali y el Valle del Cauca, así como de sucesos de interés nacional, sin dejar de lado, claro está, los deportes y la sección cultural.

A este hecho se suman las redes sociales. Todos los noticieros y periodistas que trabajan allí anuncian permanentemente el daño de un hidrante, un accidente de tránsito y la captura de unos presuntos delincuentes. Lo informan al instante, casi a minutos de haber sucedido, creyendo así que se está cumpliendo con el rol que, según los maestros del periodismo, deben cumplir: denunciar lo que no está bien en una sociedad


Una colectividad bien informada necesita no solo enterarse de los hechos apenas ocurran, necesita que se le develen los asuntos que no se pueden ver a simple vista, que afectan su vida y lesionan sus derechos.

¿En dónde están las investigaciones periodísticas acerca de los responsables de las irregularidades en la ampliación de la cobertura educativa en Cali denunciada por la ministra Gina Parody?, ¿se han hecho reportajes profundos acerca de los daños en la salud de los habitantes que colindan con los cultivos de caña quemados por los ingenios azucareros?, para solo mencionar algunos ejemplos de situaciones que transcurren en la capital del Valle y la región.

Es urgente que se desempolven los libros de los maestros del periodismo investigativo para que estudiemos como develar lo que no se puede decir en una nota de dos minutos en cualquier noticiero de televisión. Se debe rescatar el trabajo de campo paciente, minucioso y de largo aliento.

El inmediatismo informativo desde cualquier orilla produce una sociedad mal informada, y unos ciudadanos que no estén bien enterados de todos los elementos de juicio en el funcionamiento del poder local, regional y nacional nunca podrán tomar buenas decisiones.

Que los caleños elijan tan malos gobernantes, en mi opinión, es porque no cuentan con una prensa que destape a los responsables de la corrupción administrativa, de la quiebra de las empresas públicas y de los daños al medio ambiente que se realizan a diario en el departamento.

Es por eso que los funcionarios y directivos de empresas privadas se enfadan cuando se les cuestiona por sus actuaciones; es por eso que una rueda de prensa del alcalde o el gobernador de turno se parece más a una reunión de viejos compadres, que a una rendición de cuentas de unas personas elegidas por los ciudadanos y pagadas con los impuestos de los ciudadanos.

Cali, domingo 7 de febrero de 2016.


(*) Periodista vallecaucano.

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