lunes, 12 de octubre de 2015

Crónica. En Silvia, Cauca, radio La Bacana es un lazo de unión entre resguardos

Álvaro Morales, en el control máster de La Bacana, emisora guambiana de Silvia, Cauca. (Foto: Rubén Darío Taborda).

Voces de fraternidad

Por Rubén Darío Taborda Franco (*)
El municipio de Silvia es un lugar que tenía como nombre primitivo Guambía. Para el común del Cauca significaba mochila de cabuya, pero ese nombre también puede estar relacionado con  agua, río o poblado. En 1838 este lugar pasaría a llamarse Silvia que en latín significa selva.

Guambía está  ubicado en la cordillera Central, a 2.620 metros sobre el nivel del mar, por  linderos el Cerro de Mogote y el Río Tapio, en tierras asignadas a Francisco de Belalcázar,  hijo del  fundador de Cali, Sebastián, el 23 de octubre de 1537, en donde el 14 de diciembre de 1825 nace  don Ezequiel Hurtado Hurtado, que entre abril y agosto de 1884 ejerce la Presidencia de la Nación.


Llegué a Silvia luego de viajar durante 45 minutos en  un micro bus que abordé en  el pueblito de Piendamó. En otra época no era  generosa la  naturaleza  con los viajeros pues de Popayán, hasta este pueblo la gente podía tardarse siete horas viajando en caballo por  caminos de suelos  pedregosos, embarraos,  tramos de  subidas y otros de bajadas.

Me bajo del pequeño bus intermunicipal y veo una joven guambiana. Ella vestía una camisa blanca, un jean azul y calzaba tenis. Esta mujer no vestía los tradicionales pañolón azul, sombrero de fieltro, falda en lana ni botas negras. Y el cuello no está adornado de collares blanco.

La  joven se llama Mónica. Le pregunté si conocía alguna emisora y me dijo, en un español fluido, que  había una detrás de la capilla de Belén, sitio de donde se ofrece una  buena  panorámica de la población. Es un templo sencillo que se puede considerar como una réplica del  templo que vigila la ciudad de Popayán. La  iglesia de Silvia, en sus  comienzos, estuvo  consagrada al culto del Amo Jesús y en la actualidad, a Cristo en su pasión, bajo la adoración  del Santo Ecce Homo.

La emisora se encuentra en una casa de dos pisos y  está  pintada de azul. Se ubica en el barrio Sol de Oriente  con casas hechas en barro y bareque en un sector de Silvia que carece de calles pavimentadas. Nada qué ver con pequeños grupos de cinco casas formando  en el centro  una  plaza ovalada o  viviendas de madera, construidas en adobe y paja, pues estas casas están  distribuidas en forma similar  a las que  uno ve en las laderas de una gran ciudad.

Toco la  puerta de la casa donde está la emisora y me abre el señor Álvaro Morales. Esta persona viste camisa y jean. No usa el traje típico de  los  guámbianos que consta de camisa de algodón, ruana de color gris,  sombrero de fieltro, falda azul sujetada a un cinturón, bufanda de lana  y botas negras.

Álvaro es  locutor de esta  emisora, que se sintoniza en la 99.7 FM y que se llama La Bacana, Me agradece que yo conozca las instalaciones de este medio radial que  el este 12 de  octubre  cumplió su primer año de funcionamiento. El director de esta emisora se llama Orlando Burbano

La emisora tiene un pequeño estudio con una consola, micrófono, un archivador con  discos compactos de  música variada, en la pared se encuentra el logo de la  emisora y al lado de la entrada hay un cronograma con la programación. Las personas que laboran ahí se sientan en sillas de plástico. En la sala para los locutores o realizadores de programas hay una mesa  blanca de plástico y sillas del mismo material.

La  idea  de crear este espacio de comunicación es servir  a la comunidad, tanto en  el sector urbano de Silvia como en los resguardos de Kisgó, Guambía o Totoroe, Paez o Timba. También comunicarse con los oyentes de Popayán y Piendamó.

Servir es uno de esos valores que identifica a los  guámbianos. Los  procesos de colonización han hecho que se pierdan cualidades culturales en este pueblo indígena, pero el servicio a los demás lo han conservado con el paso de  los tiempos. Y esta  emisora  busca mantener esa cohesión social para unir los diferentes resguardos que fueron víctimas en otros tiempos de la separación a la que fueron  sometidos por los españoles.

Leyendo un artículo sobre  los conceptos básicos de la cosmovisión de esta población encuentro un vació grande y es la falta, en la emisora, de  un líder tradicional, un anciano que se encargue de transmitir a los jóvenes las enseñanzas de los antepasados o su experiencia de vida.

La ausencia del viejo en esta emisora es el vacío de una persona que transmita autoridad en la población indígena. Ahora es un rol que cumple el  joven desde una oficina, por un sueldo que les permite no volver a la tierra que los vio nacer.

Por ahora en La Bacana se presentan  programas en los que oyentes llaman a saludar un ser querido o a comunicar un servicio social. Álvaro dice que se comunican de resguardos como Totoroe o Kisgo para reportar sintonía o pedir una canción  en  el género de ranchera, reguetón o baladas.

Entre sus valores autóctonos, los guambianos guardan un respeto por la naturaleza, pues la vida para ellos es compartir con las plantas, el agua y los animales. Por eso la emisora  tiene un programa los miércoles, de 4:00 p.m. a 5:00 p.m. que se llama Vida Superior, en el que  la madre naturaleza es protagonista.

Y Álvaro señala que están abiertas las puertas para que los grupos musicales de los resguardos se presenten en la emisora. Esta oportunidad la ha aprovechado el grupo Vientos de Guambía que toca música autóctona de esa región, de la meseta cundiboyacense y temas musicales de otras zonas de los andes americanos.

Su talento les mereció una participación internacional en México (Omawary, Encuentro de Naciones Hermanas) y en septiembre del año 2012, en el Festival Internacional Chihuahua, junto a 150 grupos de música autóctona de otras partes del mundo.
 
Ojalá  que  los guámbianos abran más espacios en esta emisora, para que desde allí se asesore a la comunidad guámbianos en la actividad agrícola con el fin de que la tierra les genere ingresos económicos, pues no hay que olvidar que la zona en donde están los misak, nombre como se les conoce también a ellos, es fértil para la papa, el maíz o la cebolla. También  se pueden cultivar productos como el ulluco, el ajo o la arracacha. Y variedad de hortalizas de reciente  introducción.

Y esperemos  que esta emisora logre preservar los lazos de unión entre los guámbianos presentes en el Cauca y los que  por  factores ajenos a su voluntad se encuentran diseminados en otros rincones del país por el bien  de nuestra memoria  histórica colombiana.

(*) Periodista independiente.



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