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domingo, 15 de junio de 2014

Opinión. Apoyo a los diálogos de paz, reconstrucción de la izquierda

La solución política al conflicto armado colombiano se ve cerca, es el momento histórico para terminar con 50 años de guerra en Colombia. (Foto tomada de laiguana.tv).

La hora de terminar el conflicto armado,
la urgencia de unificar la izquierda

Por Santiago Mena Cárdenas
Pasada la segunda vuelta presidencial entre Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, son muchas las conclusiones y análisis que hay que realizar para identificar el porqué del triunfo de Santos con 7.816.986 votos y lo que depara para la izquierda y los movimientos sociales estos cuatro años venideros.

Sin lugar a dudas los sectores de izquierda que decidieron dar su apoyo a Santos en cuanto a que este representa llegar a buen puerto las conversaciones de paz con las Farc, fueron determinantes para que el presidente reelegido Santos lograra derrotar al candidato del uribismo que había salido ganador en la primera vuelta presidencial del 25 de mayo.


Prueba de ello fue el triunfo de Santos en la capital de la República, en la cual sumó a comparación de las elecciones del 25 de mayo 893.298 votos más, significado de lo que fue el apoyo de Clara López, presidenta del Polo Democrático, a pesar de que su partido declaró libertad a sus votantes.

Igualmente el apoyo brindado desde el movimiento Progresistas, liderado por el alcalde mayor de Bogotá D.C., Gustavo Petro, del apoyo de la Unión Patriótica y su líder Aída Avella, de tendencias del PDA como Vamos por los Derechos del senador electo Iván Cepeda y el representante electo Alirio Uribe, de Carlos Gaviria Díaz, referente político del Polo, entre otros movimientos sociales que demostraron su apoyo a Santos en el tema de la solución política al conflicto armado.

Así pues, el presidente Santos debe gran parte de su victoria a los sectores de la izquierda que decidieron dar su voto de respaldo a la iniciativa de paz con las insurgencias, un respaldo que tendrá que ser refrendado por Santos en terminar de muy buena manera los diálogos de paz con las Farc y de iniciar estos con el ELN.

A estos factores se suman también muchos votos de ciudadanos que más que votar por Santos, ejercieron un voto protesta contra Uribe y lo que sus políticas retardatarias, represivas y regresivas significaron durante ocho años de gobierno de este personaje que se ha vuelto delirante y enfermizo con sus trinos y declaraciones incendiarias.

El papel de la izquierda ahora
La izquierda colombiana va a jugar un papel trascendental en los cuatro años venideros, una izquierda que viene sumamente fracturada, debido a los egos de figuras de diversas corrientes y movimientos, a los sectarismos que llegan a confrontaciones personales y a poner motes por dar o no dar apoyo a determinada opción.

El Frente Amplio por la Paz tiene que ser un objetivo unificador de la izquierda, en todas sus vertientes, este entendido como un movimiento que apoye todas las iniciativas de solución al conflicto armado que durante 50 años ha desangrado al país, pero que a su vez se oponga a la guerra social que durante más de 200 años de vida republicana ha sido implacable y atroz.

El papel de la oposición de izquierda, que no se circunscribe únicamente a la labor desempeñada por los congresistas sino que incluye a la oposición hecha desde las calles, es indispensable para exigir en el nuevo cuatrienio de Santos la implementación de verdaderas políticas sociales que tanto prometió en campaña, por lo que se vislumbra que las movilizaciones jugarán un papel crucial.

Y de allí, de las movilizaciones, de la unidad, de la fraternidad nacerá una verdadera unidad de la izquierda y los movimientos sociales. La coyuntura actual llena de esperanza esa oportunidad histórica. Es el momento en el que los líderes de las diferentes vertientes de izquierda dejen de lado los egos y las peleas históricas que han dividido a la izquierda y de unirse con miras a llegar a ser poder, para así implementar los cambios que Colombia, en pleno siglo XXI, necesita para sus 47 millones de habitantes.

Y como lo dijera en el artículo de mi autoría publicado en PARÉNTESIS el 25 de mayo pasado, “… independiente de quien gane el 15 de junio próximo, la tarea de la izquierda y de los movimientos sociales y obreros es forjar una gran unidad con miras a transformar realmente a Colombia, a rescatarla de las manos depredaras del imperialismo transnacional, de los TLC, eso sí, si se logran dejar de lado los sectarismos y los egos que han caracterizado históricamente a las izquierdas. La tarea es difícil, pero es un imperativo histórico.”

Hoy, 15 de junio, es el punto de partido para un nuevo nacer de la izquierda colombiana.


@SantiMena94

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