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viernes, 19 de junio de 2020

La solidaridad, un deber de los revolucionarios latinoamericanos




DESDE CALI, CON VENEZUELA, CUBA Y NICARAGUA

Así se desarrolló el Foro Soberanía, Territorio y Solidaridad Internacional

Periodismo Libre

Cali, viernes 19 de junio de 2020.

jueves, 18 de junio de 2020

Análisis, en PARÉNTESIS



EL PATRULLERO ZÚÑIGA Y LOS OBJETORES DE CONCIENCIA

Alberto Ramos Garbiras, expersonero de Cali, y Luis Alfonso Mena S., periodista y abogado, analizan los alcances jurídicos y sociales del caso del patrullero de la Policía Ángel Zúñiga, objetor de conciencia que se negó el martes 9 de junio a cumplir órdenes de desalojo a la fuerza de familias campesinas e indígenas del sector La Viga, en el sur de la capital del Valle del Cauca, un hecho de gran impacto nacional y que sigue generando la solidaridad de miles de colombianos.

Ramos y Mena auscultan las normas constitucionales y legales, los convenios internacionales y la jurisprudencia que respaldan la valerosa decisión de Zúñiga, actualmente sometido a un proceso disciplinario en la Policía Nacional, y evalúan su importancia en la lucha por la libertad de conciencia en el país.

Cámara y edición. Gabriel Jacobo Mena C.

Cali, miércoles 17 de junio de 2020.

miércoles, 10 de junio de 2020

Contrastes de lo que pasa en Cali, en días de pandemia y desalojos

Patrullero de la Policía de Cali Ángel Zúñiga. (Foto: redes sociales).
UN PATRULLERO VALIENTE, UNOS CONCEJALES SUMISOS

Por Luis Alfonso Mena S.
La valerosa actitud de Ángel Zúñiga, patrullero de la Policía de Cali que el martes 9 de junio de 2020 se negó a participar en el desalojo y la represión de personas sencillas en el sector La Viga, corregimiento de Pance, zona rural del sur de la capital del Valle del Cauca, evidencia que aún en las fuerzas coercitivas del Estado colombiano hay seres con conciencia social.

El patrullero, que fue detenido de inmediato por uno de sus superiores, no puede ser violentado ahora judicialmente, pues está amparado nada menos y nada más que por la Constitución Política de Colombia, que en su Artículo 18 establece la libertad de conciencia, que consecuencialmente habilita a todo ciudadano, y Zúñiga lo es, a no obrar en contra de sus principios y valores supremos.

Dice el referido Artículo superior de la CP: “Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias, ni compelido a revelarlas *ni obligado a actuar contra su conciencia”.

“Estamos en plena cuarentena y a esa gente la van a dejar desamparada, sola. Es algo injusto, yo soy policía, soy patrullero, yo me metí a ejercer es para proteger a los ciudadanos, no para ser abusivo contra ellos”, dijo Zúñiga al entregar su arma de dotación.

La actitud valiente, vehemente y consciente del patrullero Zúñiga ha concitado el respaldo de muy amplios sectores del país que rechazan, como él, la arbitrariedad y la injusticia.

Y contrasta con la posición de un amplio número de concejales de Cali, que en estos días se han negado a hacer control político a altos funcionarios de la Alcaldía de la ciudad por su manejo de contratos para enfrentar la pandemia del coronavirus.

Tampoco ha habido cuestionamientos a la Alcaldía de Cali por abusos como los que viene cometiendo en sucesivos desalojos, con lo cual se incumple una de las funciones primigenias de todo concejal: ejercer control político. ¡Tan cómodos y sumisos los ediles de la ciudad!

No hay que olvidar que un desafuero igual al que se comete contra habitantes de años en La Viga ocurrió el sábado 16 de mayo en predios del barrio Siloé, en el suroccidente de Cali, a donde el Alcalde de Cali, su Secretaria de Vivienda y su Secretario de Seguridad enviaron el Esmad de la Policía para que ejerciera represión en el desalojo.

“QUÉDATE SIN CASA”

El alcalde Jorge Iván Ospina, que tanto ha propalado la consigna del “quédate en casa para evitar el contagio del virus”, se ha dedicado en la actual pandemia a perseguir a los destechados y a dejarlos, precisamente, sin casa, a expensas de la amenaza de la covid-19.

Quienes alcanzaron a alegrarse cuando un grupo de cinco de los nuevos concejales se mostraron, hace meses, irreverentes frente a la vieja clase política y albergaron esperanzas de “renovación” en el Cabildo de Cali recibieron un portazo.

Parece que cuentan más los acuerdos y los puestos de la “bancada mayoritaria”, que los intereses colectivos de la sociedad caleña.

Y en cuanto a los desalojos, todo indica que los pulpos urbanizadores –de uribistas recalcitrantes, por lo demás–, están detrás de ellos.

Al alcalde se le olvidan varias normas vigentes. Por ejemplo, para no ir muy lejos, el Decreto Legislativo 579 del 15 de abril, que dice, en su Artículo 1: “Durante el período comprendido entre la vigencia del presente decreto y el treinta (30) de junio de 2020, se suspende la orden o ejecución de cualquier acción de desalojo dispuesta por autoridad judicial o administrativa…”.

También desconoce lo preceptuado en la Ley de Vivienda, la No. 1649 de 2011, en sus artículos 18 y 19, que está en concordancia con la el Artículo 51 de la Constitución Política: “Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna. El estado fijará las condiciones para hacer efectivo este derecho y promoverá planes de vivienda de interés social…”.

LECCIÓN ÉTICA

El patrullero Zúñiga está dando una lección de ética pública, de conciencia social y de valor civil. Y es preciso tener en cuenta, a propósito, que la Policía es un cuerpo armado, pero civil, de acuerdo con nuestra Carta Fundamental.

Su acto de objeción de conciencia debería servir, por lo menos, para que tantos cómodos y sumisos que se limitan a cumplir órdenes, reflexionen sobre el sistema de jurídico colombiano, un viejo y anquilosado escaparate repleto de leyes, unas que formulan derechos que se quedan solo en la letra y nunca se cumplen, y otras muy injustas, antiéticas e inmorales, establecidas para favorecer a los potentados dueños del país.

Ojalá la solidaridad nacional evite una sanción del establecimiento oligárquico, que ahora se rasgará las vestiduras contra el patrullero valiente.

APOSTILLA: El patrullero Ángel Zúñiga fue incomunicado de inmediato por el alto mando de la Policía, circunstancia que no ha ocurrido en otros casos como, por ejemplo, los de los dos agentes de la institución en Puerto Tejada, sindicados por la comunidad de su presunta responsabilidad en las muertes de los jóvenes Anderson Arboleda y Janner García. Trato diferenciado que llaman…

Cali, miércoles 10 de junio de 2020.

domingo, 7 de junio de 2020

La Noticia, en Paréntesis



TRABAJADORES DEL VALLE DEL CAUCA REPUDIAN LA PRESENCIA DE TROPAS YANQUIS EN COLOMBIA

Hablan Óscar Marino Valencia, Guillermo Domínguez y Ricardo Valbuena.

viernes, 5 de junio de 2020

La Noticia, en Paréntesis



“VOLVIMOS A LAS CALLES RECHAZANDO EL MERCADO CREADO EN TORNO DEL CORONAVIRUS”: DARWIN DUQUE

Darwin Duque, dirigente de la Asociación Nacional de Trabajadores de la Salud, Anthoc, intervino en el plantón de rechazo a las políticas impopulares de Duque, contra la presencia de tropas de EE.UU. en Colombia y contra las amenazas de invasión yanqui a la República Bolivariana de Venezuela.

El acto fue convocado por la CUT y otras fuerzas sociales y alternativas del Valle del Cauca y realizado en la Plazoleta de San Francisco de Cali, Colombia, este jueves 4 de junio de 2020.

La Noticia, en Paréntesis



“EL ESTABLECIMIENTO OLIGÁRQUICO HA HECHO DE LA COVID-19 UN INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN”: GILDARDO SILVA

Gildardo Silva Molina, dirigente de la Unión Patriótica del Valle, intervino en el plantón de rechazo a las políticas impopulares de Duque, contra la presencia de tropas de EE.UU. en Colombia y contra las amenazas de invasión yanqui a la República Bolivariana de Venezuela.

El acto fue convocado por la CUT y otras fuerzas sociales y alternativas del Valle del Cauca y realizado en la Plazoleta de San Francisco de Cali, Colombia, este jueves 4 de junio de 2020.

La Noticia, en Paréntesis



“EL CIUDADANO SE ENCUENTRA ENTRE LA ESPADA Y LA PARED: ENTRE EL VIRUS Y EL HAMBRE”

Eugenia Mosquera, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Educación del Valle, Sutev, en Buenaventrua, intervino en el *plantón* de rechazo a las políticas impopulares de Duque, contra la presencia de tropas de EE.UU. en Colombia y contra las amenazas de invasión yanqui a la República Bolivariana de Venezuela.

El acto fue convocado por la CUT y otras fuerzas sociales y alternativas del Valle del Cauca y realizado en la Plazoleta de San Francisco de Cali, Colombia, este jueves 4 de junio de 2020.

jueves, 4 de junio de 2020

La Noticia, en Paréntesis



“NO NOS DEJEMOS PISOTEAR POR ESTE GOBIERNO NARCOPARAMILITAR”: LILIANA SARRIA

Liliana Sarria,  del movimiento Colombia Humana, intervino en el plantón de rechazo a las políticas impopulares de Duque, contra la presencia de tropas de EE.UU. en Colombia y contra las amenazas de invasión yanqui a la República Bolivariana de Venezuela.

El acto fue convocado por la CUT y otras fuerzas sociales y alternativas del Valle del Cauca y realizado en la Plazoleta de San Francisco de Cali, Colombia, este jueves 4 de junio de 2020.

La Noticia, en Paréntesis



"RECHAZAMOS QUE SE PROMUEVA UNA GUERRA CONTRA VENEZUELA"

Luis Fernando Jaramillo, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Educación del Valle, Sutev, intervino en el plantón de rechazo a las políticas impopulares de Duque, contra la presencia de tropas de EE.UU. en Colombia y contra las amenazas de invasión yanqui a la República Bolivariana de Venezuela.

El acto fue convocado por la CUT y otras fuerzas sociales y alternativas del Valle del Cauca y realizado en la Plazoleta de San Francisco de Cali, Colombia, este jueves 4 de junio de 2020.

miércoles, 3 de junio de 2020

Testimonio del proceso de paz de una excombatiente de las Farc


Lida Ortiz, cuyo nombre en las Farc-EP era Amanda Rios. (Foto: Pazífico Noticias). 

“Se hablaba de lograr la paz, mientras veíamos morir a nuestros seres queridos”

Amanda Ríos (Lida Ortiz) rememora cómo vislumbraban ella y sus compañeros los caminos del Acuerdo de Paz de La Habana, desde las montañas del Cauca, sur de Colombia.  “Mientras nosotros desescalábamos las acciones ofensivas, el Gobierno aprovechaba para darnos golpes militares. ¡Qué cobardes!”, dice. “Nos levantábamos a las 4:50 de la mañana, y a las 5:15 ya estábamos en las aulas leyendo los documentos de La Habana”, recuerda. “¿Qué clase de Estado es este que desarma a una guerrilla que no estaba derrotada para dar paso a un plan de exterminio?”, reflexiona.

Por María Eugenia Muñoz Ramos (*)
“Recuerdo que una idea que siempre escuchamos e interiorizamos en nuestra vida guerrillera como parte de la formación que nos impartían en la organización era que debíamos luchar por alcanzar la paz con justicia social. A través de lo que leíamos en los documentos que resultaban de las conferencias y en otros textos que realizaron los antiguos comandantes desde los inicios de la organización, sabíamos que este era el objetivo central. Aunque era una meta difícil de alcanzar, ya que conocíamos la historia del país y el actuar que han tenido los gobiernos oligárquicos en Colombia.

La noticia de que se estaban adelantando diálogos exploratorios con el gobierno de Juan Manuel Santos fue una sorpresa para toda la guerrillerada. Personalmente me produjo sentimientos encontrados: por un lado, la alegría de pensar que podíamos arrimar a buen puerto y, por otro, me hizo reflexionar sobre todo lo que hemos vivido y el recuerdo de los camaradas que han caído, que dieron su vida por esta gran causa y que no están en este momento tan importante para el movimiento. Qué triste es traer a la memoria la famosa frase del camarada Alfonso Cano, en el intento fallido de los diálogos de Tlaxcala en México: “Nos vemos dentro de diez mil muertos”, y pensar que fueron más, la verdad, incontables. Él sabía de la necesidad imperante de parar la guerra. Los muertos no solamente fueron los nuestros, fueron de muchos otros sectores, pero tenían algo en común, todos eran del pueblo, pobres y oprimidos.

 El 18 de octubre de 2012 fue la instalación oficial de los diálogos en Oslo, Noruega, nos reunimos en el aula, aún en nuestros campamentos, y veíamos con mucha emoción el discurso sincero de Iván Marqués, donde se mostraba convencido del gran paso que estábamos dando. Pero a menos de un mes recibí un golpe inesperado. El 5 de noviembre mi socio fue asesinado, mi compañero, el poeta guerrillero Esteban Ramírez. ¡Qué tristeza tan inmensa saber que camino a la paz sentí el dolor desgarrador de perderlo! Él soñaba con la paz y la justicia social, y también con que íbamos a llegar juntos hasta hacernos viejos. Jamás imaginé que su Poema Si es que he de irme pronto, que escribió antes de partir para el curso de fuerza especial, donde fue vilmente asesinado por el Ejército, quedaría para siempre en mi memoria grabado con su propia voz, como el preludio de su despedida:

“Si es que he de irme pronto no quiero vuestro llanto,
quiero tu lucha, compañero.
Déjenme junto al barro y mi bandera,
yo que llevo la revolución en el alma,
hoy voy sin un sonido por la noche,
perdido en la clandestinidad de mi suerte”.

En esos días, el comandante había salido de la unidad y yo quedé a cargo del personal, me correspondía, pues, dar la fatídica noticia. Qué duro fue llorar en las noches hacía mis adentros, mientras en el día debía darle moral a la guerrillerada, y seguir adelante con las tareas que debíamos realizar. Qué contradicción: se hablaba de lograr la paz mientras veíamos morir a nuestros seres queridos.

El 19 de noviembre de 2012 se anunció el cese al fuego unilateral y temporal por parte de las Farc hasta el 20 de enero de 2013. Es en ese momento que comencé a ser consciente de que, en medio de este esfuerzo de paz, serían muchas más las vidas que seguiría cobrando el conflicto. Sin lugar a dudas, la sangre de las vidas entregadas alimentaba la sed del Gobierno por mantener su poder. Me preguntaba: ¿quiénes serían los próximos?

El 5 de mayo de 2013 fue asesinado el insigne comandante Carlos Patiño, ‘Caliche’, gran estratega comunista; lo conocí cuando estudiaba en la Universidad del Valle, siendo activista e integrante del Movimiento Bolivariano. En mis vacaciones solía trasladarme a los campamentos guerrilleros en el Cauca, y después de ires y venires decidí ingresar a las filas. En uno de estos viajes conocí a ‘Caliche’, en un campamento de la Columna Móvil Jacobo Arenas. Una de las mejores escuelas que recibí fueron las extensas conversaciones con él, quien gustosamente compartía las anécdotas que desde muy joven vivió en Casa Verde, uno de los campamentos más recordados de las Farc-EP, por allá a finales de los años ochenta.  En una de esas conversaciones le manifesté que debería escribir un libro con todas sus ricas vivencias. Me conmovió tanto su partida y lamenté no haber podido hacerle un homenaje en vida.

De esta forma, mientras nosotros desescalábamos nuestras acciones ofensivas, el Gobierno, que exigía muestras de paz, aprovechaba para darnos golpes militares. ‘¡Qué cobardes!’, pensé, ‘valerse de la situación para matar a nuestros comandantes’. Era claro: el gobierno de Juan Manuel Santos nunca renunció a la idea de triunfar militarmente. Es más, quiso mostrar nuestra voluntad de paz como una doblegación o una entrega producto de la derrota militar. Los ataques que recibimos, más que demostrar debilidad, dieron cuenta de nuestra férrea voluntad de paz, pero también se demostró la gran capacidad de regeneración de las Farc-EP, donde nuevos mandos asumieron la jefatura, siguiendo los principios ideológicos y políticos que nos habían guiado.

Amanda Ríos, en la etapa del proceso de paz.. (Foto: portal RT).
Esperábamos con ansías los momentos de la pedagogía

Los Acuerdos de La Habana parten de los principios que históricamente nos han caracterizado y también del acumulado del movimiento social que logramos construir entre diversos sectores del pueblo colombiano; en esa medida, la agenda anunciada en Oslo no nos era ajena. Sin embargo, lo que más causaba preocupación entre nosotros como combatientes era la dejación de las armas, que fue uno de los puntos a definir para llegar al fin del conflicto.

Posteriormente, la delegación de La Habana, que estaba conformada por un grupo de comandantes superiores de la organización, recogió a un número diverso y significativo de mandos y guerrilleros de base que tuvieron la oportunidad de aportar sus propuestas e ideas para nutrir los documentos de los acuerdos que se discutirían y definirían en Cuba.  Desde los campamentos mirábamos detenidamente los videos y los comunicados emanados desde la delegación de paz de La Habana. Esperábamos con ansias el momento en que volvieran los camaradas a realizar la pedagogía, pues queríamos escucharlos para acabar de aceptar lo que estaba pasando.

Fue por el mes de marzo de 2016 que nos desplazamos, guerrilleros, milicianos e integrantes de las estructuras urbanas, desde diferentes zonas del sur occidente colombiano, a Buenos Aires, Cauca, para recibir la primera pedagogía de los acuerdos de paz. Una vez organizados en nuestros campamentos, nos alistamos para encontrarnos con la delegación en un aula que tenía una capacidad para 700 unidades. Nos movilizamos por diferentes medios al lugar dispuesto para el aterrizaje. A la llegada del helicóptero, la tierra que levantaba no nos permitía verlos claramente, aunque sabíamos que en él venían los comandantes acompañados de un grupo de personas que formaban el componente de los países garantes.  Primero, divisamos a Pablo Catatumbo y a Victoria Sandino, después, fueron bajando otros camaradas que no conocía, pero ya había visto en televisión.  Algún camarada exclamó ingenuamente: ‘Miren, llegó un delegado de China’, y quienes alcanzamos a escucharlo sonreímos al ver que se trataba del camarada Pacho Chino.

La jornada educativa se inició con presentaciones en Power Point y, con la elocuencia que los caracterizaba, la delegación se dispuso a darnos la primera pedagogía. Era muy bonito escuchar lo que nos transmitían por sentir posible ese sueño. Aunque la consigna ‘Nada está acordado hasta que todo esté acordado’ era un imperativo, ya había avances considerables en cada uno de los puntos del acuerdo, por lo cual explicaban punto por punto y, al final de cada intervención, venían las preguntas. Las inquietudes eran muchas. Entre otras, recuerdo la preocupación que teníamos sobre el cumplimiento de las garantías. No queríamos que se repitiera la misma experiencia de la Unión Patriótica, o que nos fueran a encarcelar; también estaba la duda de si la dejación de las armas era en últimas su entrega. Esto se reiteraba porque la relación del guerrillero con el arma era muy fuerte, era la vida misma, era un símbolo de lucha y resistencia, además, sin ella nos sentíamos frágiles, aunque nuestro valor no se representaba por el solo hecho de portarlas, sino por la justeza de nuestros propósitos.

Particular impresión me generó la charla de Victoria, una de las guerrilleras que conformaba la comisión de La Habana, sobre el trabajo de las mujeres en Cuba. Se escuchaba en rumores de corrillos que ‘en La Habana estaba pasando algo raro con las viejas que estaban allá’, algo así como que se estaban volviendo locas. Ya en su conferencia, Victoria nos explica cómo se va configurando la Comisión de Género de las Farc y la Subcomisión de Género de las Mujeres que representaban al Gobierno. Fue un trabajo arduo que pocos compañeros entendieron. Las camaradas aparte de las responsabilidades que cada una asumía en la delegación, se levantaban desde la madrugada a estudiar lo relacionado con la cuestión de género y a organizar los argumentos para sustentar la idea de que se debía incluir como algo transversal a todo lo pactado. Lo propuesto por las compañeras dio frutos y se logró posicionar, lo cual era necesario, ya que sobre los hombros de la mujer ha caído el gran peso del conflicto.

A la par de la pedagogía, hubo una reunión de los comandantes del Bloque Occidental Alfonso Cano, en la que determinaron que debía trasladarme a la unidad guerrillera Manuel Cepeda Vargas, pues el camarada que estaba al frente de dicha unidad debía desplazarse a La Habana.  Aunque durante toda mi vida guerrillera estuve acostumbrada a estar en distintos frentes, fue un reto cambiar de unidad en este momento del proceso, lo que asumí con gran disposición, esmerándome por aportar en lo que más pudiera.

Lida Ortiz, dedicada a la defensa de la paz. (Foto: portal mujeresaseguir.com).
El 2 de octubre fue uno de los momentos más duros

Para ese entonces ya había de facto casi un cese bilateral.  Sin las afujias de la guerra, buena parte de la actividad estaba destinada al estudio, y en particular debíamos conocer y debatir las tesis preparativas para la discusión en la Décima Conferencia. Las Farc-EP siempre fuimos una guerrilla caracterizada por el cumplimiento de los lineamientos y orientaciones emanadas de las instancias superiores en el marco del principio leninista del centralismo democrático. Por ello, no fue difícil asimilar los grandes cambios que se venían dando.  Nos levantábamos como siempre a las 4:50 de la mañana y a las 5:15 ya estábamos en las aulas leyendo las tesis y los documentos de La Habana. Realizamos una gran asamblea donde escogimos a los delegados para participar en la Décima Conferencia, que fue la última como organización armada. En las Sabanas del Yarí, en los Llanos, se iban a recoger los aportes de las asambleas de todas las estructuras de las Farc-EP, de civiles y militares, de la ciudad y del campo. Esta conferencia fue de gran importancia.

El país y el mundo tenían los ojos puestos en lo que pasaba en La Habana, pudimos constatar que la construcción de los Acuerdos de Paz fue participativa, sobre todo por recoger las propuestas y aspiraciones de la sociedad colombiana y de las organizaciones sociales. Fue un acuerdo único en el mundo por incorporar muchos aspectos de avanzada, como la Jurisdicción Especial para la Paz y la inclusión de las víctimas como principales participantes. Por ello, sentimos que el Acuerdo fue incluyente y una obra magnífica que debió implementarse a cabalidad. Este Acuerdo se construyó para beneficiar al pueblo colombiano en general, no solo a los combatientes, pero hasta el día de hoy, el gobierno y los medios de comunicación han tergiversado toda la verdadera información, impulsando a que las personas sigan rechazando el proceso de paz.

Entre tanto, desde las montañas de Colombia, las jornadas de estudio alimentaban nuestra esperanza, las reuniones con las comunidades nos daban más moral, y en este ambiente de paz hicimos rumbas como dando la bienvenida a una nueva era.  En nuestros campamentos se encontraban también unos camaradas que habían tomado un curso para comenzar su misión de hacer parte del Mecanismo de Monitoreo y Verificación en varios departamentos, y junto a ellos hicimos pedagogía con las comunidades de la región. Fue una experiencia maravillosa el sentir la gran aceptación de las comunidades que, aunque con temores, tenían gran disposición para acompañarnos en el camino de la búsqueda de la paz.

El 2 de octubre de 2016 llegó uno de los momentos más duros del proceso de paz, fue el día que se votó el plebiscito, donde el pueblo colombiano debía expresar, dando su voto en las urnas, si estaban de acuerdo o no con los acuerdos. Rechazábamos la idea de que se realizara, pues si el Gobierno en verdad quería implementar el Acuerdo de Paz no era necesario un plebiscito.  Era claro que, aunque Juan Manuel Santos se distanció de Álvaro Uribe al inicio del proceso, su intención fue dejar lo relacionado con el proceso en manos de la derecha y que ella usara todas sus artimañas para quitarle su carácter progresista y democrático. Los delegados que viajaron a la Décima Conferencia jamás imaginaron que vivirían la incertidumbre generada por el resultado. Muchos camaradas nos contaban al llegar de los Llanos y al darse cuenta de que ganó el ‘NO’, que ya estaban alistándose para devolverse por la trocha, porque sentían la incertidumbre de lo que pudiera pasar después de esta decepcionante votación.

Desde este momento la derecha y todos los defensores de la oligarquía del país comenzaron a desdibujar el sentido del Acuerdo de Paz o, dicho de otra manera, comenzaron a ejecutar el plan de hacer trizas todo el proceso para dar fin al conflicto.  El Estado colombiano incumplió el Acuerdo y desde ese momento asistimos a una reedición de la política de exterminio en los tiempos de Uribe. Ha sido muy doloroso corroborar y enfrentar esta realidad.

Cuando el Estado colombiano firmó el Acuerdo de Paz, aceptó que existen unas causas históricas que dieron origen al conflicto interno, nuestra lucha siempre fue por superar esas causas, porque no soportamos las injusticias ni la desigualdad social, llevamos la revolución en el corazón. Luego, vinieron los asesinatos a los firmantes del Acuerdo, y mucha gente comenzó como siempre a justificar estos tristes hechos. Escuchábamos decir: ‘Por algo lo mataron’. Y la realidad era que todo se daba por la falta de compromiso y garantías del Gobierno con nosotros. Sí, nos sentíamos desprotegidos. Poco a poco la sangre se fue convirtiendo en ríos que llevaban el gran lamento de haber segado la vida de quienes decidieron dejar las armas para apostarle a la paz. Quienes tuvimos el honor de pertenecer a la guerrilla de las Farc-EP sabemos que una cosa es morir en el campo de batalla y otra es ser asesinado cobardemente. ¿Qué clase de Estado es este que desarma a una guerrilla que no estaba derrotada para luego dar paso a un plan de exterminio en contra de los firmantes que se comprometieron con su pueblo y cumplieron con la ilusión de ver un cambio en su país?

Con mucha nostalgia, pero con la dignidad que nos caracteriza como revolucionarios, digo que un Acuerdo de semejante trascendencia histórica no puede quedar en letra muerta. Colombia debe entender que la doctrina del odio es alimentada para enriquecer los bolsillos de la clase que está en el poder, la guerra con todo lo que conlleva no es la solución al conflicto social que sufre el país. Por esto, es necesario que nos juntemos todos y nos organicemos, porque el pueblo unido es más fuerte, y así nuestro propósito de construir un país que viva en paz con justicia social permanezca intacto”.

(*) Estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad del Valle.

Cali, Colombia, miércoles 3 de junio de 2020.

sábado, 30 de mayo de 2020

Propuesta de Periodismo Libre


IMPULSEMOS UN GRAN MOVIMIENTO NACIONAL CONTRA LA INVASIÓN IMPERIALISTA A VENEZUELA

Desde Periodismo Libre Cali proponemos la conformación de un gran movimiento nacional contra la invasión a la hermana República Bolivariana de Venezuela que prepara el imperialismo norteamericano, contra la presencia de tropas gringas en Colombia y contra el uso de nuestro país como plataforma desde la cual se lleve a cabo una agresión al pueblo venezolano. Ese movimiento, muy amplio, podría realizar una gran marcha, entre otras tareas. 

Luis Alfonso Mena S.
Editor de Periodismo Libre

jueves, 28 de mayo de 2020

Más tropas del imperio llegan para conspirar contra Venezuela


DUQUE VIOLA LA CONSTITUCIÓN Y LAME LA BOTA GRINGA

Por Luis Alfonso Mena S.
Para los primeros días de junio se anuncia el arribo de la “Brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad, Sfab”, de las Fuerzas Armadas de EE.UU., otro juego de siglas muy en el tono eufemístico de los gringos, que no es más que un grupo de tropas intervencionistas y violadoras de nuestra soberanía nacional.

Aunque algunos sostienen que es un grupo élite de “solo 50 asesores”, analistas informados –como León Valencia– denuncian que se trata de 800 militares, que se sumarán a las siete bases militares diseminadas a lo largo del territorio colombiano, dizque para “combatir el narcotráfico”.

Todo indica que llegan es a reforzar la conspiración contra la República Bolivariana de Venezuela, en la que están comprometidos el gobierno de Iván Duque, las clases dirigentes del establecimiento y sus medios de comunicación serviles.

Ese grupo de invasores no tiene otra explicación: 800 soldados gringos para seguir apuntando contra la soberanía, la independencia y la autodeterminación del pueblo y del Gobierno venezolanos.

Hace parte de una escalada de agresiones, que parece interminable: después de su fracaso en las costas venezolanas, cuando fueron derrotados en su intento de incursión con mercenarios y terroristas el 3 de mayo, Tump (el jefe del imperio), su bufón Guaidó (el gran ladrón) y el gobierno de Iván Duque, alimañas de un mismo lodazal, mintieron negando su participación en el golpe fallido.

Vinieron, entonces, una tras otras, las siguientes agresiones:

-Un nuevo sabotaje eléctrico, que se proyectaría sobre el suministro de agua.

-El ataque de AT&T y Directv para dejar sin televisión a los venezolanos, obedeciendo órdenes de Trump.

-Las amenazas de bombardeos estadounidenses en alta mar a los cinco buques que traían gasolina desde la República Islámica de Irán. Los buques (Fortune, Forest, Petunia, Faxon y Clavel) llegaron exitosamente, culminando así un acto de solidaridad internacional de enorme significado para enfrentar el bloqueo gringo al suministro de repuestos y aditivos para el procesamiento del combustible y materializando una nueva y estruendosa derrota a la Casa Blanca.

-El robo de Citgo, un acto seudojurídico de piratería en el que el imperio usa a su desechable Guaidó para quedarse con los bienes del Estado bolivariano en el país del norte.

-Las maniobras de la Unión Europea y su falso interés humanitario en los migrantes venezolanos, en momentos en que éstos, abandonados a su suerte por los que auparon su éxodo inducido con fines desestabilizadores, regresan a su país con la ayuda del presidente Nicolás Maduro.

-La ofensiva del hipócrita José Miguel Vivanco y su mampara, Human Rights Watch, para tratar de desacreditar el exitoso cubrimiento de la pandemia de la cobid-19 por parte del Gobierno venezolano. En su labor de desinformación y mentiras, Vivanco ha contado con toda la ayuda de los medios colombianos, que no han cuestionado sus denuestos y alucinaciones.
  
-Y, ahora, el anuncio de tropas “élites” para asesorar a las Fuerzas Armadas colombianas.

No cabe ninguna duda de que el objetivo no es el “combate al narcotráfico”, constituido en señuelo y engaño, sino seguir acumulando preparativos para una intervención ilegal y violenta en la hermana República Bolivariana de Venezuela, con la complicidad y participación del régimen de Duque, del uribismo y de sus conniventes.

LA CARTA VIOLADA
Al permitir el tránsito y la permanencia en el territorio nacional de tropas extranjeras, Duque viola la Constitución Política de Colombia de la siguiente manera:

-Transgrede un precepto fundamental, el Artículo 9, que reza: “Las relaciones exteriores del Estado colombiano se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional* aceptados por Colombia”. Cada uno de los tres ítems son violados por el régimen uribista, y queda de relieve la subordinación del Estado colombiano a los intereses gringos, lo cual tipifica ausencia de soberanía, independencia y autodeterminación.

-En el inciso del mismo Artículo 9 se señala: “De igual manera, la política exterior de Colombia se orientará hacia la integración latinoamericana y del Caribe”, todo lo contrario de lo que está ocurriendo, fungiendo el Gobierno de Duque como el Caín de América, aliado del poder imperial en contra de sus hermanos. No de otra forma se puede interpretar la participación del régimen uribista en la agresión a Venezuela, Cuba y Nicaragua.  

-Ese contingente invasor llegará sin ninguna autorización del Senado de la República, como lo exige el numeral 4 del Artículo 173 de la Constitución Política de Colombia, en épocas en las que sesiona el Congreso, como lo está haciendo, supuestamente, en línea.

-El Artículo 237 también es violado. Él estipula: “En los casos de tránsito de tropas extranjeras por el territorio nacional, de estación o de tránsito de buques o aeronaves extranjeros de guerra, en aguas o en territorio o en espacio aéreo de la Nación, el Gobierno debe oír previamente al Consejo de Estado. Este artículo concatena con el numeral 7 del Artículo 189.

Es decir, el Estado oligárquico no duda en violar su propia juridicidad, disfrazando la invasión gringa con el remoquete de “comisión de ayuda”, con tal de arrodillarse y lamer las botas del amo del norte.

Como ya lo habíamos hecho en artículo que publicamos el 4 de abril del presente año, insistimos en que es fundamental que la bancada alternativa y de oposición en las cámaras legislativas convoquen sesiones de control político a Holmes Trujillo, el engominado y reaccionario ministro de Defensa, lo mismo que a Claudia Blum, la intrascendente y sumisa canciller, para que expliquen el servilismo de la política exterior colombiana frente al imperio estadounidense.

Y, además, para que resuelvan las numerosas preguntas que han quedado flotando sobre la denunciada complicidad del actual régimen uribista en el intento de incursión de mercenarios en costas venezolanas, su entrenamiento en tres haciendas del departamento de La Guajira, su traslado con armas al hermano país y el extraño caso de las tres lanchas artilladas que zarparon y se desplazaron "solas" desde territorio colombiano por el río Orinoco hasta el territorio venezolano.

Es preciso, entonces, impulsar un gran movimiento nacional y popular contra la presencia de tropas gringas en nuestro país, exigiendo el respeto a nuestra soberanía y rechazando que Colombia sirva de plataforma para agredir a la hermana República Bolivariana de Venezuela.

EL ENEMIGO DE LA HUMANIDAD
Y a propósito del imperialismo, al cual el Estado colombiano le sirve de manera tan obsecuente, no podemos dejar de referirnos en este artículo al espantoso asesinato cometido por un policía gringo contra un ciudadano negro en el estado de Minesota, pues es toda una representación de la esencia del poder segregacionista del país del norte.

El vil homicidio de George Floyd, ocurrido en Mineápolis, el lunes 25 de mayo de 2020, fue cometido por un agente de la Policía con la complicidad de otros tres que no hicieron nada por evitarlo y constituye un aleve acto que no es aislado, sino que hace parte de los manuales con los que son formados estos criminales de la ley de los halcones nazifascistas.

Los videos y las fotos que le han dado la vuelta al mundo muestran al infame policía asfixiando deliberadamente al ciudadano negro poniendo su rodilla contra el cuello de Floyd, a pesar de que éste clamaba: “¡No puedo respirar, no puedo respirar!”

Fue un asesinato a sangre fría, como ha ocurrido miles de veces en la historia de este país y de los pueblos del mundo.

Racismo, xenofobia, discriminación, segregación, desigualdad, deshumanización.

Persecución, detenciones arbitrarias, abusos, torturas, violaciones de derechos humanos, asesinatos. masacres.

Conspiraciones, intervencionismo, robo de recursos naturales y tesoros, piratería, cercos económicos, invasiones, guerras, crímenes de lesa humanidad, violación del derecho internacional, genocidios.

Eso y más es el imperialismo estadounidense, el peor enemigo de toda la humanidad.


Eso y más es el imperialismo norteamericano: la tiranía de los blancos ‘supremacistas’ y sus cómplices, negociantes del terror, sobre los pueblos del mundo.


Y pensar que estos genocidas son los que les dan “lecciones de derechos humanos y democracia” a los demás pueblos del mundo.

¡Basta ya, aquí y allá!

Cali, Colombia, jueves 28 de mayo de 2020.


miércoles, 20 de mayo de 2020

Entrevista



COLOMBIA, ¿ESTADO FALLIDO?

Este miércoles 20 de mayo, Eliécer Jiménez Julio, desde Ginebra, Suiza, y Víctor Torres, desde Bilbao, Euskadi, España, entrevistaron en el programa PANORAMA, de Emigrados Tv, al periodista e historiador Luis Alfonso Mena, desde Cali, Colombia.

En la entrevista se analizaron la situación política, social y sanitaria de Colombia (pandemia, corrupción, asesinato de líderes sociales) y los ataques mercenarios a la República Bolivariana de Venezuela, entre otros temas.

La agresión comunicacional de EE.UU., derrotado en Venezuela


RESISTENCIA LATINOAMERICANA FRENTE A LA MORDAZA IMPERIALISTA

Por Luis Alfonso Mena S.
Ante la mordaza mediática impuesta por el imperialismo norteamericano y sus títeres contra la República Bolivariana de Venezuela y el derecho de los demás pueblos a la información veraz, urge responder con la resistencia comunicacional en la América Latina.

La multinacional AT&T, experta en injerencismo y participación en golpes de Estado, bloqueó la señal de Telesur a través de Directv, por lo cual no se podrá seguir viendo por parte de quienes tienen contratado este servicio de cable operador en Venezuela y Colombia, entre otros países.

Se trata de una nueva violación de los derechos humanos a manos del imperialismo y sus corporaciones satélites (AT&T, Directv), pues el de la comunicación y la información son derechos fundamentales, inalienables del ser humano.

En el caso de Colombia, significa una violación flagrante no solo de los contratos de índole civil y comercial que los suscriptores pactaron con Directv, al firmar con esta empresa un paquete que contenía la señal de Telesur, sino también de la Constitución Política Colombiana que, en su artículo 20, establece, entre otros ítems, la prohibición de la censura.

Y qué sino censura significa sacar la señal de Telesur de la cablera, en el marco de un sinfín de ataques que sigue cometiendo el establecimiento gringo de consuno con sus abyectos en Colombia y demás países integrantes del Cartel de Lima contra el derecho del pueblo venezolano a su autodeterminación, independencia y soberanía nacional.

La decisión se produce pocos días después de que se llevara a cabo en Miami, Florida, una reunión del Centro de Medios de las Américas del Departamento de Estado, en la que funcionarios del Gobierno de Donal Trump lanzaron falaces acusaciones contra Telesur, RT y otras plataformas alternativas internacionales.

Hace pocos meses, el ala fascista de la oposición de derecha venezolana ya había anunciado una ofensiva contra Telesur, para tratar de torpedearla y someterla al saqueo, como han hecho con otras empresas públicas del ámbito internacional (Monómeros, en Colombia, y Citgo, en EE.UU., por ejemplo).

A los mendaces defensores de la “democracia”, que a diario hacen gárgaras con el concepto de “libertad de prensa”, les desespera que a través de Telesur, RT, Hispan TV, Venezolana de Televisión (VTV, Canal 8 del Estado venezolano), Teves y otras señales se difunda la realidad de lo que pasa en el Venezuela, América Latina y el mundo.

Les molesta, de manera especial, la difusión de la verdad sobre el desastre humanitario que afronta EE.UU. –primera potencia del mundo capitalista– con más de un millón 560.000 contagiados por la covid-19 y la aterradora cifra de más de 92.900 muertos ocasionados por la desatención y el nefasto sistema de salud del Estado neoliberal gringo.

Y que difundan, igualmente, los éxitos extraordinarios del Gobierno bolivariano de Venezuela, en donde los casos de contagio por coronavirus apenas pasan de los 600 y la cifra de muertes es de diez personas, a pesar del cerco económico estadounidense y europeo que impide el ingreso de medicinas y de insumos para el servicio médico nacional.

Les molesta a los gringos y a sus lacayos en Venezuela, Colombia y otros países satélites que, simultáneamente, Telesur, RT, VTV y otros medios den a conocer las sucesivas derrotas infligidas por el pueblo y el Gobierno de la República Bolivariana a las intenciones imperialistas de agredir al hermano país, como ocurrió con la recientemente derrotada incursión mercenaria del día 3 de mayo de 2020.

No saben cómo callar las denuncias sobre la complicidad de los gobiernos de EE.UU. y de Colombia con los mercenarios y terroristas, 52 de los cuales ya se encuentran detenidos y confesando sus crímenes, y revelando cada vez más pruebas de la participación de su títere, Guaidó, en la conspiración criminal con el cabecilla gringo de los mercenarios, Goudreau, serviles particulares de los intereses de Trump y de su banda de halcones anacrónicos.

El imperialismo les ha declarado la guerra a los pueblos de América Latina y del mundo, y de esa guerra hace parte acallar la voz de los medios alternativos y públicos comprometidos en el continente y en el mundo con la verdad.

Después de su estrepitosa derrota en las costas venezolanas, a manos del pueblo y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, EE.UU. recrudece, con sus agentes internos, la guerra económica, la especulación con el dólar, el sabotaje terrorista a la infraestructura eléctrica y de suministro de agua potable, el bloqueo a los insumos para el procesamiento de la gasolina y la persecución a los buques iraníes que se desplazan solidarios con el combustible para ayudar a su hermano bolivariano a enfrentar la infamia gringa.

Nada de esto se conoce en Colombia por los medios masivos de comunicación de las élites oligárquicas, cómplices también de la agresión fraguada desde La Guajira de nuestro país, con conocimiento del régimen uribista de Iván Duque, contra el hermano pueblo.

Así que no es de extrañar este nuevo episodio, que aparece en plena pandemia, sin conmiseración, en el marco de la seguidilla de acciones de revancha y ataques para propiciar una nueva agresión, porque es conocido que bloquear las comunicaciones para evitar las relaciones internas es uno de los preámbulos de las invasiones.

Pero ante la nueva agresión, el pueblo latinoamericano debe asumir la resistencia comunicacional. Primero, rechazando por incumplimiento legal, los contratos por parte de Directv.

Luego, enlazándose a Telesur, VTV, Teves, RT, etc., a través de YouTube en sus teléfonos inteligentes y computadores personales, enlaces que también se pueden extender a los televisores familiares.

Y, de igual manera, conectándose por las páginas web de estos medios directamente y/o por las redes sociales.

Ante la censura y la mordaza imperialistas, se impone la resistencia comunicacional de los pueblos latinoamericanos.

A la guerra comunicacional desplegada por EE.UU. y sus gobiernos, actores y medios títeres, urge una ofensiva del campo alternativo con imaginación, solidaridad, inteligencia y mucha conciencia de soberanía y libertad.

Cali, Colombia, martes 19 de mayo de 2020.