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martes, 11 de mayo de 2021

Entrevista a Luis Alfonso Mena en Sputnik

 © REUTERS / Luisa Gonzalez

¿Se están cometiendo crímenes de lesa humanidad en Colombia?

Por Mauricio Montes (*)
Las protestas que iniciaron en Cali el 28 de abril y que se extendieron por toda Colombia desencadenaron una violencia policial y militar tal que hasta este sábado 8 de mayo han generado 47 muertes y 1.876 hechos violentos.

El primero de mayo se contaron 10 homicidios en el marco de las jornadas de movilización del Paro Nacional en Cali, ese día militarizaron la ciudad y en el sector de Siloé fue mayor la represión.
La Minga Indígena del suroccidente colombiano llegó al Valle del Cauca al día siguiente y tras nuevos hechos de violencia, dos días después, donde 19 personas fueron asesinadas, la Unión Europea y la ONU condenaron el exceso de la fuerza por parte de la policía.

La Defensoría del Pueblo, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han contado además, hasta este 8 de mayo, 12 casos de violencia sexual dirigidos hacia mujeres, 28 agresiones oculares, 548 desaparecidos y 278 agresiones cometidas por la policía en siete departamentos de Colombia.

En principio, se protestaba contra la Reforma Tributaria aprobada con el rechazo de las centrales sindicales y otros movimientos y organizaciones, ahora las razones para protestar abarcan toda la gestión del presidente colombiano, Iván Duque. Cali, un pueblo con tradición de lucha obrera y sindical, se convirtió en un referente nacional e internacional, recordando otros alzamientos populares contra medidas neoliberales en América Latina, como lo fue el Caracazo en Venezuela.

La Reforma Tributaria fue suspendida pero las protestas continúan en Cali y en otras ciudades de Colombia, organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, medios alternativos y luchadores sociales denuncian la ferocidad con la que las fuerzas policiales y militares colombianas responden a las movilizaciones, mientras el rechazo a las figuras de Iván Duque y Álvaro Uribe Vélez se exacerba.

Las organizaciones sociales y defensores de Derechos Humanos denuncian que las movilizaciones pacíficas son atacadas por los cuerpos policiales, que disparan con el uso de helicópteros, denuncian además cortes de electricidad en zonas populares tras los que llegan fuerzas militares y policiales a disparar en la oscuridad a mansalva, así como la censura de vídeos en las redes sociales. Para ellos, la actual arremetida del Gobierno de Iván Duque no tiene precedentes, aunque sí ideólogos y referentes políticos.

El estallido
La agencia de comunicación popular Colombia Informa, explicó que la reforma tributaria dirigida por el presidente Iván Duque y su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, denominada Ley de Solidaridad Sostenible, la tercera reforma desde 2018, tenía el propósito de recaudar el equivalente al 2% del PIB, aumentando la canasta de bienes gravados con el IVA del 39% al 43% y aumentar de manera escalonada la base de contribuyentes que deben pagar renta, incluyendo a personas cuyo salario fuera igual o superior a los 2,5 millones de pesos.

"A pesar de que esta reforma fue el estallido, la reactivación de las movilizaciones tiene un antecedente desde finales de 2019, donde una gran cantidad de personas se moviliza a nivel nacional por el mal gobierno de Iván Duque, el recrudecimiento de la violencia, falta de garantías para la vida, asesinato de líderes y lideresas sociales, excombatientes, así como la venta de los bienes comunes a multinacionales. En esta movilización es asesinado el 23 de noviembre el joven estudiante de 18 años Dilan Cruz, a manos del Escuadrón Móvil Antidisturbios ESMAD. La brutalidad policial se repliega por todo el país, dando por finalizada una ola de protestas en distintos lugares del país".

En septiembre de 2020, Colombia Informa refiere que tras la divulgación del vídeo en el que integrantes de la Policía asesinaron a golpes a Javier Ordóñez, estudiante de derecho, en la ciudad de Bogotá se produjo una nueva ola de protestas que paró con el asesinato de 14 personas por parte de la policía.

Este año, las movilizaciones contra el Gobierno de Duque iniciaron de manera gradual, hasta que la aprobación de la Reforma Tributaria generó el nuevo estallido el 28 de abril.

El origen
El periodista caleño, Luís Alfonso Mena, indicó a Sputnik que con las protestas que iniciaron el 28 de abril en Colombia se visibiliza el carácter represivo del Gobierno de Duque.

"Las matanzas, las masacres, la forma cómo ha reaccionado contra el pueblo, que es una reacción histórica en nuestro país por parte de las clases dirigentes y a lo largo de la historia. Las clases dirigentes son origen y motivo de la violencia en Colombia, no solamente por su sistema económico, segregacionista, excluyente y desigual sino también por el uso de las armas. Desde el siglo XIX los partidos políticos imponían aquí sus constituciones con sus milicias armadas, de modo que el fenómeno paramilitar no es de ahora, ni del siglo pasado, sino del siglo antepasado.

El periodista caleño explicó que este paro 'estaba represado' desde el paro del 21 de noviembre de 2019. "La consideramos la más importante después del paro nacional del 14 de septiembre de 1977. Ese paro del 21 de noviembre tuvo otras movilizaciones del 27 de noviembre de 2019, el 4 de diciembre, incluso hasta mediados de diciembre".

Las fiestas decembrinas enfriaron las protestas, sin embargo, la cuarentena planetaria aumentó la presión a lo interno. "La gente encerrada, sin empleo, afrontando dificultades, comiendo dos veces al día si acaso, todo eso contribuyó a generar un espíritu de rebeldía y a convertirse en una olla a presión. Pero además de eso, la presentación de la reforma tributaria que le metía las manos a los bolsillos de los trabajadores de las clases populares para sacarles más impuestos y mantenía las exoneraciones para las grandes industrias y corporaciones, pues originó igualmente el reclamo, pero también venía una cantidad de reclamos represados desde el paro de 2013".

En 2013, se llevó a cabo un paro agrario, étnico, obrero y popular que se mantuvo de manera intermitente desde febrero hasta octubre, entonces se lograron acuerdos que el Gobierno colombiano jamás cumplió. "Hay una gran cantidad de acuerdos con comunidades del Valle del Cauca, y de todo el país, que están represados y que han sido incumplidos. El acuerdo de paz generó unos compromisos, principalmente en materia de tierras, que tampoco han sido cumplidos".

El periodista caleño, Luis Alfonso Mena, resaltó que Cali es epicentro del desplazamiento de la migración de numerosas comunidades de la zona del Pacífico colombiano, donde se congregan numerosas comunidades de distintas zonas del país desplazadas por la violencia, con un alto índice de pobreza y un desempleo que supera el 18%. "Aparte de eso, aquí históricamente ha existido una clase dirigente, oligárquica, excluyente, segregacionista, grandes propietarios de tierras productoras del monocultivo de la región que es la caña de azúcar".

Cali fue de las primeras ciudades en sumarse a la gesta de independencia contra el imperialismo español. Mena explica que también ha sido un importante centro industrial y por lo tanto, ha sido origen de fuertes organizaciones sindicales. "Es muy importante tener en cuenta que en 1971 hubo un gran acontecimiento que fueron las jornadas del 26 de febrero, donde los jóvenes universitarios apoyados por los trabajadores y el pueblo en general se manifestaron contra la injerencia imperialista de Estados Unidos en la universidad de la región que era la Universidad del Valle, y también contra la oligarquía conservadora, y de igual manera planteando reivindicaciones. Todos esos reclamos fueron respondidos por el Gobierno de la época, de Misael Pastrana Borrego, a punta de bala, se formó una masacre, con esas luchas gigantescas de los jóvenes, de la población".

Cali tiene una larga historia de luchas reivindicativas, por lo que no es extraño que esta ciudad de gente alegre y fiestera, tan apasionada como musical, con grandes sectores de su población en la pobreza, con presencia de importantes universidades y con gran tradición de lucha obrera, fuera el epicentro de las actuales protestas que amenazan al Gobierno de Iván Duque.

Crímenes de lesa humanidad
En Colombia, los asesinatos de los líderes populares y de defensores de derechos humanos superan los 300. La presión al sector trabajador a través de medidas económicas neoliberales y la contracción económica producto de la pandemia planetaria han pauperizado a las clases más vulnerables, e instrumentos como la Ley de Seguridad Social han impedido, según lo denuncian movimientos y organizaciones sociales, la atención médica pertinente durante la contingencia del COVID-19 que ha generado más de 75.000 muertes en el país. Este es el marco de las más recientes protestas, de las casi 50 muertes producto de la represión policial.

A la pregunta de si el presidente Iván Duque puede ser enjuiciado por crímenes de lesa humanidad, Magaly Pino, del equipo nacional de Derechos Humanos del Congreso de los Pueblos y Coordinador Nacional Agrario, declaró que Duque dirige desde el comienzo de su Gobierno una política de terrorismo de Estado. "Duque ha acudido a la figura de la asistencia militar, para desde Bogotá autorizar el uso de armas de fuego, incluso desde helicópteros. En Cali, fue atacada una comisión de verificación en cabeza de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos humanos de la ONU, Procuraduría General de la Nación, Defensoría del Pueblo, Arquidiócesis de Cali y organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos".

Luís Alfonso Mena, también asegura que Duque tiene mucho por lo cual ser procesado legalmente. "Hace rato debió ser enjuiciado porque durante su Gobierno se han cometido varios crímenes de lesa humanidad contra líderes sociales, defensores de derechos humanos, firmantes del acuerdo de paz y niños que han sido bombardeados y asesinados desde el aire en el ataque a fuerzas insurgentes y de las llamadas disidencias, pero en ese caso concreto con mayor razón porque han asesinado a más de 40 ciudadanos en todo el país".

Para la agencia Colombia Informa, en Colombia no es posible procesar jurídicamente al presidente colombiano. "El partido de Gobierno tiene cooptadas todas las instituciones y hay una gran represión generalizada en el país donde los testigos son asesinados, así como todo aquel que se pronuncie contra el gobierno".

¿Qué sigue?
Los miembros de la agencia de comunicación popular Colombia Informa explica que el propósito actual de las protestas es lograr que el Gobierno establezca una mesa de negociación con los sectores populares, "cuyas principales exigencias van desde el retiro de la Reforma a la Salud, como la prohibición de las aspersiones aéreas con glifosato que afectan a las poblaciones campesinas, el acceso a la educación pública de manera gratuita y de calidad garantizando matrícula cero en las diferentes instituciones a nivel nacional, y el cese de la violencia y militarización de los territorios".
Sin embargo, el Gobierno se niega a dialogar con el movimiento social.

“Desde diferentes partidos políticos se ha hablado de la posibilidad de que el presidente declare un Estado de Conmoción Interior, una medida que podría desembocar en más represión. También existe la posibilidad de un autogolpe de Estado, eximiendo de cualquier responsabilidad al actual responsable de que las fuerzas policiales y militares hayan ya disparado contra la población” afirmaron.

(*) Reportero de Sputnik.

Tomado de: https://mundo.sputniknews.com/20210510/se-estan-cometiendo-crimenes-de-lesa-humanidad-en-colombia-1112034667.html

lunes, 10 de mayo de 2021

¡Qué tal ésto!



EL CINISMO DE CATALINA ORTÍZ, CONGRESISTA DEL PARTIDO VERDE, CONTRA EL PUEBLO DE CALI

Por Luis Alfonso Mena S.

Escucho horrorizado a esta hora (7:35 p.m.) por RCN las narrativas de la congresista Catalina Ortíz, del Partido Verde, que habla de unos fantasmas como responsables de la agresión contra los jóvenes que protestan y por ningún lado menciona la verdad, es decir, que la extrema derecha es la que se ha armado contra el pueblo y es la que está disparando desde las camionetas blancas contra los puntos en los que resiste el pueblo.

Qué tal lo que esta señora dijo, que dizque esas camionetas, que está constatado son de los ricos de Cali armados para disparar contra el pueblo, vienen de Venezuela...

Hasta cuándo tratan de engañar al pueblo con semejante mentira, una mentira grosera que hiere la dignidad y la inteligencia de la población.

Que no mienta de esa manera. Cínica.

Por eso el pueblo de Cali no les cree a estos políticos del Partido Verde.

Al fin y al cabo, voceros de la oligarquía caleña muchos de ellos.

Lunes 10 de mayo de 2021.

La Noticia


ESTA ES LA MISERABLE Y GROTESCA MANIPULACIÓN DEL PERIÓDICO EL PAÍS DE CALI

Ni una palabra sobre la agresión de los residentes de Ciudad Jardín, sector de la oligarquía caleña, armados, quienes dispararon contra la minga indígena y causaron doce heridos.

Y lo hicieron con la policía al lado, protegiendo a los paracos ricos en la Avenida Cañasgordas.

Para los dueños y directivos de este famélico periódico las comunidades indígenas no existen. Mentirosos. Falsos.

La oligarquía caleña sigue enroscándose como una serpiente, como ha hecho siempre, enconchada en su segregacionismo, exclusión y racismo de toda la vida contra la inmensa mayoría del pueblo caleño 

Por eso, muy pocos lo leen. Se están ahogando en su propia sarta vulgar de falsificación de los hechos.

LAMS.

Lunes 10 de mayo de 2021.

viernes, 7 de mayo de 2021

La Noticia, en Periodismo Libre


DENUNCIAN PENALMENTE AL ALCALDE DE CALI Y A LA GOBERNADORA DEL VALLE POR LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO

Por Luis Alfonso Mena S.
Juristas y defensores de derechos humanos instauraron denuncia penal ante la Fiscalía General de la Nación contra el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina; la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán; el comandante del Ejército, general Enrique Zapateiro, y el ministro de defensa, Diego Molano, por la represión cometida contra el pueblo durante el Paro Nacional.

El jurista Alexander Montaña Narváez explicó que “la denuncia fue presentada por homicidio agravado, desapariciones forzadas, lesiones personales agravadas dolosas, prevaricato por acción, prevaricato por omisión y otros delitos conexos al actuar y la omisión de estas personas en el marco de la tragedia, la barbarie y los crímenes que se han cometido en la ciudad de Cali, donde el poder civil les entregó a los militares el poder de facto".

Una copiosa documentación contentiva de videos, audios y demás pruebas fue anexada a la denuncia, impetrada el jueves 6 de mayo de 2021.

“Pedimos al fiscal ahondar en las investigaciones para que estos graves crímenes no queden en la impunidad”, agregó Montaña Narváez.

“Estos crímenes que se pide sean investigados serán llevados también ante la justicia internacional”, puntualizó el jurista y defensor de derechos humanos.

Los actos de represión, que dejan en Cali y el Valle una treintena de personas asesinadas, lo mismo que centenares de heridos y detenidos, se vienen cometiendo por parte de la Fuerza Pública, que dispara y agrede, desde el miércoles 28 de abril, cuando se inició la gran protesta nacional contra el régimen de Iván Duque y sus políticas neoliberales, segregacionistas y violatorias de los derechos humanos en todo el país.

Cali, viernes 7 de mayo de 2021.

PERIODISMO LIBRE.

jueves, 6 de mayo de 2021

Juicio al régimen, responsable de más de 40 homicidios y de miles de heridos y detenidos


ALERTA FRENTE A LA TRAMPA DE LOS ASESINOS URIBE Y DUQUE

Por Luis Alfonso Mena S.

Ya aparecieron los que buscan lavarle la cara al régimen genocida del uribismo, montarse en la farsa de un “diálogo” interminable y mentiroso del que ahora habla la dictadura de Iván Duque, después de asesinar a más de 40 colombianos, de herir, torturar, detener y desaparecer a miles de ciudadanos, en incontables actos de represión y violación de los derechos humanos contra el Paro Nacional, que llega a su décimo día.

Quienes así hablan no leen el querer del pueblo en las calles, que todos los días se moviliza de manera multitudinaria, pacífica y espontánea, y resiste con rabia y valor contra la oligarquía, culpable de la violencia y la exclusión social a lo largo de la historia de nuestro país.

¿Ahora resulta que tenemos que salir a “salvar” a Duque para evitar que siga “secuestrado” por Uribe, cuando todos sabemos que es un fiel mandadero del Matarife y cumple a pie juntillas sus órdenes infames?

Ojo, señores: el pueblo está en las calles, más allá de muchos dirigentes, construyendo en la movilización y la protesta la agenda de exigencias, que complementa las del paro iniciado el 21 de noviembre de 2019 e interrumpido por el confinamiento de la pandemia en 2020.

Es la hora de no claudicar ante la dictadura que está asesinando a nuestros jóvenes en las calles, y de reclamar el enjuiciamiento del genocida Álvaro Uribe, quien dio la orden de disparar contra el pueblo en trino criminal archiconocido.

Es la hora de que su lacayo Iván Duque; su ministro de guerra, Diego Molano; el comandante del Ejército, el chafarote Enrique Zapateiro, y el manipular director de la Policía, Jorge Vargas, respondan por la matanza en Colombia.

Es la hora también de que, por su complicidad en las masacres en Cali y el Valle del Cauca, respondan el alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina, y la gobernadora del departamento, Clara Luz Roldán, quienes no solo no han hecho nada para proteger al pueblo de la brutal represión del régimen, sino que han aparecido para felicitar a Duque y Zapateiro por sus crímenes.

La cobardía y la felonía de este par de burócratas, el primero del Partido Verde y la segunda del Partido de la U., no tendrá perdón del pueblo jamás: la historia los remitirá al ostracismo político.

Ya un grupo de juristas y defensores de los derechos humanos de Cali instauró una denuncia ante la Fiscalía contra el alcalde y la gobernadora por su connivencia con la represión en Cali y el Valle del Cauca, que deja por lo menos 30 personas asesinados y centenares de heridos y detenidos.

Pero la responsabilidad política abarca a toda la sarta de funcionarios de bolsillo de la dictadura uribista, como la “procuradora”, Margarita Cabello, y el nefasto “defensor” del Pueblo, Carlos Camargo, quien en medio de las masacres se fue a su casa de recreo en Anapoima y produjo desde allá un video propagandístico plagado de cinismo.

Ambos burócratas tienen como misión constitucional la defensa de los derechos humanos de la población, función que incumplieron, porque estaban defendiendo los intereses del régimen y de sus amanuenses.

También debe responder la comisionada de “derechos humanos”, Nancy Gutiérrez, quien para lo único que se ha pronunciado ha sido para afirmar una barbaridad: que esos derechos solo se los reconocerá a quienes “cumplan con sus deberes”, refiriéndose a no ejercer la protesta.

Todos estos funcionarios no han hecho otra cosa que cumplir las órdenes del gran capo, el matarife Álvaro Uribe Vélez, quien es el primer responsable de los crímenes de Estado que la dictadura de su mandadero y sus chafarotes vienen cometiendo contra el pueblo colombiano, con especial énfasis contra el pueblo de Cali, sometido a una represión brutal y al que le están cobrando sus multitudinarias movilizaciones pacíficas en las calles, barrios, avenidas y carreteras contra el uribismo.

 


EL ODIO URIBISTA CONTRA CALI

Cali es la capital antiuribista del país, y ello explica en gran medida el odio de la dictadura contra el pueblo caleño, históricamente libertario, desde las épocas de la Independencia hasta las icónicas jornadas del 26 de febrero de 1971 y el Paro Cívico Nacional de 1977, en las que la juventud y los trabajadores ofrendaron sus vidas contra la injerencia extranjera y los gobiernos del bipartidismo segregador.

En esta ciudad se han cumplido a lo largo de toda la semana, desde el miércoles 28 de abril hasta el este jueves 6 de mayo de 2021, decenas de multitudinarias manifestaciones del pueblo, en puntos medulares de la urbe, como Puerto Resistencia, Sameco, Paso del Comercio, Parque de los Artesanos, Siloé, Estación Universidades, Portada al Mar, La Luna, Puente de los Mil Días, Calipso y una decena de puntos más.

El 2 de mayo, en la Carrera 1 con Calle 62 de Cali, cuando se cumplía una velatón en homenaje a las víctimas, fue asesinado por la policía el joven artista Nicolás Guerrero, en un acto cobarde del que fueron testigos más de cien mil personas que seguían en vivo una transmisión por Facebook realizada por un valiente reportero virtual, que hoy está siendo perseguido por el régimen.

En Siloé y barrios contiguos del suroccidente fue atacada su población durante varias noches seguidas, con cortes del fluido eléctrico y del servicio de internet, y asesinadas por la policía cinco personas, entre ellas los deportistas Kevin Agudelo y Harold Rodríguez.

En el sector de La Luna, el Esmad de la policía agredió toda una tarde y noche a jóvenes que resistían en la Autopista Sur Oriental y causó numerosos lesionados.

Luego, la misma Fuerza Pública produjo el incendio del Hotel La Luna, donde guardaba una apreciable cantidad de material de represión, hecho que la propaganda uribista le endilgó de manera mentirosa a los manifestantes

En la vecina Yumbo, el paro de la producción fabril ha sido total y se mantiene, como en Cali y todo el departamento, de manera indefinida, con presencia masiva en las calles, a pesar de la militarización, la represión y las víctimas de esta, que ha dejado centenares de heridos y una persona asesinada.

De igual manera, en Palmira la protesta ha sido destacada y fue brutalmente atacada por las fuerzas violentas del Estado, tanto que escenificó una batalla campal en cañaduzales de la recta Cali-Palmira que dejó seis personas lesionadas.

En Buga, más de 60 personas resultaron heridas con disparos hechos por las fuerzas del Estado desde helicópteros.

 


HONRAR LA MEMORIA DE LOS CAÍDOS

En otros departamentos, los casos de violación de los derechos humanos se cuentan por montones: en Ibagué, el 1 de mayo, la policía asesinó al joven Santiago Murillo, con heridas de bala.

En Barranquilla, el 6 de mayo fue asesinado otro estudiante con la brutal descarga de un chorro de agua efectuado desde una tanqueta de la policía, la cual le originó una afectación cerebral irreparable.

Pero tal vez uno de los casos que más ha conmocionado a los colombianos ha sido el de Lucas Villa, un artista, un hombre de paz, estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira, vilmente asesinado, el 5 de mayo, por individuos que se movilizaban en un carro blindado y dispararon contra una manifestación pacífica que se cumplía en el Viaducto que comunica a la capital del Risaralda con Dosquebradas

El hecho ocurrió días después de que el alcalde de Pereira llamara a gremios, sector privado y ciudadanía a “unirse” contra los participantes en el paro.

Los casos de torturas, detenciones, desapariciones, apaleamientos, comunidades gaseadas y agredidas a balazos se multiplican por miles.

En honor a todos los caídos y víctimas de la violencia oficial, el pueblo en las calles dice no al “dialogo” tramposo propuesto por el uribismo y reclama soluciones sin dilaciones.

Como hemos dicho, el paro en movimiento viene definiendo sus propias agendas nacionales, regionales y locales, que se pueden resumir de la siguiente manera:

 


EXIGENCIAS DEL PUEBLO MOVILIZADO

1.- Castigo para los responsables de la masacre contra el pueblo colombiano, empezando por el jefe del régimen, Iván Duque, su ministro de guerra, Diego Molano, y los alcaldes y gobernadores cómplices.

2.- Castigo al “defensor” del Pueblo, Carlos Camargo, y a la procuradora, Margarita Cabello, y demás burócratas del Ministerio Público, así como a los personeros municipales que han incumplido su deber de protección de los derechos humanos de la población.

3.- Cumplir efectivamente con el retiro del proyecto de reforma tributaria que hace trámite en el Congreso.

4.- Revocatoria de la reforma tributaria de 2019.

5.- Freno al proyecto de ley que precariza aún más el sistema de salud en Colombia y se tramita actualmente en el Congreso.

 6.- Castigo para los responsables de los crímenes de Estado, las masacres y asesinatos de líderes sociales, defensores de derechos humanos y firmantes del Acuerdo de Paz. 

7.- Rechazo a la pretendida reforma del Gobierno contra los derechos pensionales de los colombianos.

8.- Rechazo a la pretendida reforma que radicalizaría el sistema laboral neoliberal en el país.

9.- Renta básica, subsidio a la nómina para el pueblo, con el fin de sobrellevar la pandemia.

10.- Vacunación universal contra la covid-19.

11.- Medidas contra la corrupción, que usurpa 50 billones de pesos al año.

12.- Cumplimiento del Acuerdo de Paz, especialmente en lo atinente a tierras.

13.- Cumplimiento de los acuerdos regionales y locales represados desde años anteriores, de manera especial los que quedaron pendientes luego del Paro Nacional del 21 de Noviembre de 2019.

Llegamos este sábado 7 de mayo al décimo día del Paro Nacional. El pueblo empoderado en asambleas populares, de calle, plazas y carreteras sigue reclamando soluciones, empezando por el juicio a los responsables de masacrar al pueblo en las calles.

Cali, jueves 6 de mayo de 2021.


lunes, 3 de mayo de 2021

Aún hay camino por recorrer en el Paro Nacional

Los caleños se han manifestado con alegría y resistencia desde el 28 de abril de 2021, día de inicio del Paro Nacional. (Foto: Bayron Henao).

LA REBELDÍA EN LAS CALLES SIGUE LUEGO DE DERRIBAR LA TRIBUTARIA

Por Santiago José Mena Cárdenas

Iván Duque anunció este domingo 2 de mayo el retiro del Congreso de la República del nefasto proyecto de reforma tributaria, una de las razones por las cuales el pueblo colombiano se ha movilizado multitudinariamente desde el pasado miércoles 28 de abril de 2021, día desde el cual la población ha sido objeto de una brutal represión por parte del gobierno nacional.

Las acciones de violencia oficial han tenido la connivencia de Jorge Iván Ospina, alcalde de Cali, quien en campaña electoral se presentó como una opción de “progresismo”, pero que con su actitud atroz y cómplice demostró que no es más que un mandadero del establecimiento.

La represión desatada en Cali, con el resultado de más de diez muertos y cientos de heridos a lo largo de los días del Paro, es evidencia del carácter dictatorial del régimen uribista, que no tolera la protesta social.

En Cali y en varios municipios del Valle del Cauca los bloqueos han perdurado y han evidenciado que el repudio al uribismo es inmenso, pues estos tres años de gobierno de Duque solo han traído el crecimiento abismal de la pobreza y de la desigualdad, lo que ha originado en las comunidades el repudio a los grandes poderes económicos del país.

La juventud que desde el 28 de abril ha permanecido movilizada activamente en las calles de Cali, Jamundí, Yumbo, Palmira, Buga, Vijes, Pereira, Popayán, Bogotá y en muchas ciudades, pueblos y carreteras de Colombia, es evidencia de una nueva generación que repudia a un sistema que con sus políticas solamente favorece a la clase más adinerada.

Son los dueños del país quienes, a pesar del virus de la covid-19, no han sufrido ningún revés, pues el régimen se ensaña contra la clase media y contra los pobres, pretendiendo imponerles más gravámenes, subiéndoles el precio a los servicios públicos, a la gasolina, entre otra serie de absurdas medidas tributarias en medio de la pandemia.

Ante el anuncio de retiro de la reforma tributaria del Congreso de la República no hay que caer en el júbilo.

Aún estamos con diversos proyectos lesivos para la ciudadanía, como el de la reforma al sistema de salud, el cual precarizará aún más la posibilidad de acceder a un servicio médico efectivo, pues se sigue priorizando la salud como negocio y no como un derecho fundamental.

Igualmente, Iván Duque y Jorge Iván Ospina deben responder por los muertos que han dejado estas jornadas de movilización a manos de la Fuerza Pública, una masacre que no debe pasar a segundo plano bajo ninguna circunstancia.

Debemos seguir en alerta máxima, no descansar en la protesta y en la movilización, entendiendo que con el vigoroso Paro Nacional que aún sigue no se ha obtenido una victoria definitiva.

En 2022, cuando tengamos uso del derecho al voto, estamos en la obligación de convertir esta masiva movilización en la posibilidad de elegir un Congreso con más elementos de cambio, y conseguir una Presidencia que permita iniciar un proceso de transformación social en Colombia, donde haya un gobierno que realmente se preocupe por la inmensa mayoría de la población colombiana.

Jamundí, domingo 2 de mayo de 2021.

sábado, 1 de mayo de 2021

Denuncia a través de Telesur

 


EL PUEBLO DE CALI RESISTE MULTITUDINARIAMENTE CONTRA EL RÉGIMEN CRIMINAL DE DUQUE: LUIS ALFONSO MENA 

Telesur entrevistó en la noche del viernes 30 de abril de 2021 al periodista Luis Alfonso Mena Sepúlveda sobre el Paro Nacional en Cali y todo el país.

Mena Sepúlveda denuncia la criminal agresión del régimen de Iván Duque y Jorge Iván Ospina contra el pueblo caleño, que a hoy deja ocho personas vilmente masacradas, decenas de detenidos, varios desaparecidos y persecución contra la gente humilde que protesta en los barrios y calles de Cali.

Este Primero de Mayo, Día Internacion kial de la Clase Obrera, la juventud y el pueblo en general sieguen movilizados de manera extraordinaria y pacífica en toda Cali, rechazando no solo la nefasta reforma tributaria, sino el proyecto que empeora el de por si perverso sistema de salud, contra el pésimo manejo de la pandemia por la covid-19, contra la corrupción, los crímenes de líderes sociales y el desgobierno del régimen uribista.

En Yumbo también se cumple una extraordinaria protesta desde el 28 de abril que paraliza la zona industrial del Valle del Cauca, con el liderazgo de Sintramunicipio, Sutimac y otras organizaciones obreras y populares.

Buenaventura, Palmira, Jamundí, Vijes, Cartago, Buga y otros municipios del departamento también están en paro y con las carreteras bloqueadas.

En el Valle del Cauca, el paro es total.

Reproducción de PERIODISMO LIBRE CALI.

Sábado 1 de Mayo de 2021.

viernes, 30 de abril de 2021

Policía asesinó a un niño y detiene a decenas de jóvenes

Momento en que la Policía asesina al joven Marcelo Ágredo, el 28 de abril en el barrio Mariano Ramos de Cali. (Fotoreproducción tomada de Twitter).

EL RÉGIMEN DUQUE-OSPINA ALISTA UN BAÑO DE SANGRE EN CALI

Por Luis Alfonso Mena S.

El régimen uribista del tirano Iván Duque se ensaña contra el pueblo de Cali, con la complicidad del traidor Jorge Iván Ospina.

Ya la policía asesinó a sangre fría al niño Marcelo Ágredo, un joven de apenas 16 años de edad que protestaba en el barrio Mariano Ramos, en el oriente de la ciudad, el miércoles 28 de abril de 2021, durante el primer día del Paro Nacional en marcha.

El asesinato vil y cobarde ha pasado de soslayo, como si no hubiera ocurrido, nadie dice nada, menos Ospina y su policía. Qué respondan ambos por este crimen infame.

Mientras tanto, decenas de jóvenes están siendo detenidos de manera arbitraria en las protestas por el Esmad, que actúa como fuerza de ocupación contra los reclamos populares.

Uno de los detenidos es Alfredo Mondragón Garzón, un valiente líder social que el jueves 29 de abril cubrió con su teléfono celular la arremetida de la policía contra el plantón pacífico de los barrios del norte de Cali, a la altura de Sameco.

Hoy madrugaron a llevárselo, para evitar que siga visibilizando el actuar de las hordas represivas del alcalde verde, convertido en un espantapájaros mandadero del ministro de guerra uribista, que vino a darle órdenes este viernes 30 de abril.

Con Mondragón Garzón fueron arrestadas también Alejandra Patiño, Yina Jordán Pito, lo mismo que Carlos Lora.

Son tantos los detenidos, que Ospina y su patrón, Duque, montaron un campo de concentración en el Coliseo Las Américas para procesarlos.



HORDAS DEL ESMAD EN ACCIÓN

El jueves 29 de abril, Ospina y su policía convirtió la popular Calle Quinta (la de: “si por la Quinta vas pasando es mi Cali bella que estás atravesando”), en un campo de batalla contra los muchachos y muchachas que por miles estaban pacíficamente reunidos en la Loma de la Cruz y en el Parque de los Estudiantes, frente al monumento de Jovita Feijó (la reina histórica de la urbe).

Los rociaron con gases hasta que se cansaron y los atacaron con sus granadas aturdidoras y las pistolas que disparan el gas, seguramente buscando sacarle los ojos a la muchachada.

Este jueves también, el Esmad de Ospina, Duque y sus jefes ­­–los dueños de los bancos, las tierras y el país–, disolvieron una manifestación pacífica en el barrio Terrón Colorado, en la salida hacia Buenaventura.

Allí se vengaron de la población, llenaron con gases lacrimógenos las casas de los pobladores, de manera abusiva, y ancianos y niños resultados afectados.

En Puerto Resistencia la Policía intentó hacer lo mismo, pero la actitud firme de los habitantes hizo que finalmente el Esmad se tuviera que retirar de los barrios.    

En Yumbo fue herida por la policía una niña, y en otros puntos más personas han resultado golpeadas por la violencia estatal.



EL SILENCIO DE LOS COBARDES

Frente al miserable asesinato de Marcelo, las detenciones arbitrarias, el uso infame de los gases y los disparos contra la población los medios de comunicación de las élites callan cobardemente.

Están muy ocupados llorando por el genocida Sebastián de Belalcázar, expresión insepulta de las nostalgias colonialistas de la oligarquía de esta ciudad, siempre de espaldas al pueblo y a sus vicisitudes.

Un rezago del etnocidio que no debe regresar al pedestal desde donde fue derribado el miércoles 28 de abril por las comunidades indígenas en un acto de justicia histórica.

Esos mismos medios, a través de los noticieros locales, arrodillados a sus amos del Establecimiento y de la pauta publicitaria, solo difunden los actos de saqueos totalmente al margen del paro y la protesta ciudadana, con el fin de desacreditarla y deslegitimarla con la mayor mala fe.

En realidad, los verdaderos culpables de tales actos de sectores descompuestos que muchas veces son aupados por la extrema derecha y sus órganos de “inteligencia”, son las clases dominantes en el poder desde hace más de 200 años y sus diversos regímenes de gobierno.  


EL PUEBLO CALEÑO SIGUE EN PIE DE LUCHA

Están muy equivocados quienes creen que las gentes de Cali y el Valle del Cauca se arredrarán con la represión de los gobiernos de Duque, Ospina y Clara Luz Roldán, la gobernadora que el 23 de abril ordenó invadir la Universidad del Valle, en otro acto indignante silenciado por el periodismo ligh que desinforma en la región.

El 26 de febrero de 1971 la juventud caleña ofrendó sus vidas contra otros tiranos, encabezados por el expresidente godo Misael Pastrana Borrero, padre de otro expresidente godo, Andrés Pastrana Arango, cómplice de otro expresidente ultragodo, Álvaro Uribe Vélez.

En aquella memorable jornada de hace 50 años, estudiantes, trabajadores, desempleados, miles y miles salieron a las calles para repudiar la injerencia imperialista gringa y la hegemonía conservadora en la Universidad del Valle.

Hoy, la nueva juventud está en barrios, calles, avenidas y carreteras enfrentando la represión de las clases dominantes, repudiando la reforma tributaria de Duque, que esquilma el bolsillo de todo el pueblo y de las capas medias.

Y enfrentando de manera valiente al instrumento predilecto de las élites, el criminal Esmad de la Policía.

Cali está dando ejemplo de resistencia desde el mismo día en que se inició el paro.

Ya vamos en la tercera jornada, y las comunidades continúan en los puntos neurálgicos de la ciudad:

Sameco-Floralia, en el norte, límites con Yumbo; Juanchito-salida a Candelaria, en el oriente; Puerto Resistencia, en el suroriente; Universidad del Valle-salida a Jamundí, en el sur; Plaza de las Banderas-HUV, Parque de los Estudiantes y Loma de la Cruz, en el sur-centro de Cali; Portada al Mar-Terrón Colorado, en el occidente.

En esos puntos fundamentales, y en otros más, multitudes se concentran, permanecen muchas veces, y son reprimidas. Pero siguen resistiendo contra el hambre, el desempleo, la falta de oportunidades y el terrorismo de Estado.


EN VEZ DE VACUNAS, BALAS

A las necesidades de las comunidades de Cali en materia de vacunas contra la pandemia por el virus de la covid-19, los desgobiernos de Duque y Ospina respondieron con militarización y más represión.

La oligarquía bicéfala del Valle del Cauca (empresarial-terrateniente) que frente al pueblo es ciega, sorda y muda, como sus medios de comunicación (tipo 90 Minutos, Noti-5, El País, etc.) y como Duque, opta por la coerción en vez de la solución.

Y su aliado, el sátrapa Jorge Iván Ospina, se arrodilla.

Urge la solidaridad nacional, porque el régimen busca la venganza contra el pueblo caleño, le quiere cobrar que es antiuribista de primera línea y no dudará en continuar su arremetida.

Alistan un baño de sangre, como el 26 de febrero de 1971, frente a lo cual el deber de todos los demócratas es denunciarlo y evitarlo.

No frenarán el paro. En Yumbo, Jamundí, Vijes, Cartago y otros municipios del departamento del Valle del Cauca el pueblo también está movilizado.

Aquí, a pesar de la violencia oficial, el paro pica y se extiende.

Cali, viernes 30 de abril de 2021.








Fotos correspondientes a la multitudinaria protesta ciudadana que se desarrolló en la Calle Quinta, a la altura del Parque de los Artesanos o Loma de la Cruz, en Cali, el 29 de abril de 2021. (Fotos: Bayron Henao).

miércoles, 28 de abril de 2021

Medios del sistema, grandes derrotados este 28 de abril


LA PORTENTOSA PROTESTA EN CALI Y EL TRISTE PAPEL DE 90 MINUTOS

Por Luis Alfonso Mena S.

A 90 Minutos, que se ufana de ser “el mejor noticiero regional”, se le volvió costumbre trasladar sus estudios a la sede de la Policía de Cali y emitir desde allí solo las voces oficiales en los días de las grandes protestas contra el régimen uribista y el Estado capitalista en general.

Este miércoles 28 de abril de 2021 los orientadores del noticiero lo volvieron a hacer. Solo reportes con la gobernadora del Valle del Cauca y el alcalde de Cali y cuadros para no pasar imágenes de las protestas, en los primeros 27 minutos y 20 segundos de la emisión.

Solo entrevistas oficialistas, como si miles y miles de caleños movilizados en las gigantescas demostraciones populares de hoy en calles, barrios y avenidas no existieran.

Luego, unos cuantos reportes con videos de la protesta del pueblo de Cali contra el régimen de Iván Duque y su nefasta reforma tributaria.

¡Qué tal la maniobra de censura al justo reclamo ciudadano! Y todo lo disfrazaron diciendo que era para no pasar actos violentos.

Trataron así de minimizar la multitudinaria, pacífica y constitucional respuesta del pueblo caleño a los deplorables gobiernos de Iván Duque, Clara Luz Roldán y Jorge Iván Ospina.

Claro: este noticiero, como los otros que se emiten por el canal regional Telepacífico, están comprometidos hasta la médula con esos gobiernos. Y con el sistema en general.

Para rematar, 90 Minutos continuó su emisión con una nota que rechazaba la valiente acción de justicia histórica del pueblo misak al derrumbar, en la madrugada de este miércoles, la estatua del genocida español Sebastián de Belalcázar.

Sin ningún pudor, pasaron tres entrevistados que cuestionaban, con evidente actitud segregacionista e ignorancia, el emotivo acto indígena, y ni una voz de la comunidad originaria, que luego del acto se movilizó de manera nutrida hasta el lugar.

¡Qué mal ejemplo dan a los estudiantes de comunicación social-periodismo en un noticiero emitido desde una de las universidades privadas de Cali!

Lamentable el papel de desinformador de este espacio, propiedad de un emporio oligárquico del Valle del Cauca.

Ahí están pintados: cancerberos del establecimiento. Y luego hablan de “independencia” y “objetividad”.

El noticiero 90 Minutos demuestra, como decía Luis Althusser, que los medios masivos tradicionales de comunicación no son otra cosa que aparatos ideológicos del Estado burgués. Ni más ni menos.

Pero fueron derrotados, así como lo fueron Caracol, RCN, La FM, Blu, La W y demás medios radiales, de prensa y televisión que maniobraron de todas las formas, en los días previos y este miércoles, para tratar de desacreditar el paro, y no lo logaron.

Allá ellos. Este 28-A se demostró que el pueblo ya no les come cuento.

Cali, miércoles 28 de abril de 2021. 

Enlace de la emisión de 90 Minutos analizada: https://youtu.be/Cw9rY1bijNI 

domingo, 25 de abril de 2021

Documental de Luis Alfonso Mena S.


LA HISTORIA DE UN SINDICATO DEL PUEBLO
Sintramunicipio de Yumbo: 60 años de lucha y resistencia

Dirección:
Luis Alfonso Mena S.

Investigación, entrevistas, guion y narración:
Luis Alfonso Mena S.

Cámaras:
Gabriel Jacobo Mena C.
Santiago José Mena C.

Musicalización, edición y montaje:
Harrinson Rojas Trujillo 
Alejandro Osorio O. 

Graficación: 
Julio César Mejía M.

Archivos documentales, videográficos y fotográfícos:
Sintramunicipio de Yumbo
Sutimac
Hernando Cortázar S.
Marcos Sánchez García
¡Periodismo Libre!

Música:
Raquel Bernal
Cantautora de Sabrá y Chatila y No has muerto, compañero

Un producto de @¡PERIODISMO LIBRE!

Con el auspicio del Sindicato de Trabajadores del Municipio de Yumbo.

JUNTA DIRECTIVADE SINTRAMUNICIPIO DE YUMBO  2018-2021.

Principales:
Juan Carlos Dorado Garcés. Presidente.
José Heladio Valencia Medina. Vicepresidente.
Dairo de Jesús Buriticá. Fiscal.
John Hernán Calderón Tobar. Tesorero.
Jhon James Góngora Escobar. Secretario.

Vocales:
Hugo Sánchez.
Juan Ismael Erazo.
Armando Mejía.
Victoria Eugenia Sepúlveda Escobar.
Fernando César Bohórquez.

Comisión de Reclamos:
Alex Almeiro Calderón Tobar.
Diego Fernando Martínez.

JUNTA DIRECTIVA DE SINTRAMUNICIPIO DE YUMBO 2021-2023

Principales:
Alex Almeiro Calderón Tobar. Presidente.
Dairo de Jesús Buriticá Parra. Vicepresidente.
Fernando César Bohórquez. Fiscal.
Juan Carlos Dorado Garcés. Tesorero.
Jhon James Góngora Escobar. Secretario.

Vocales:
Victoria Eugenia Sepúlveda Escobar.
José Heladio Valencia Medina.
Jhon Jairo Serna M.
Fernando Arbeláez.
Guillermo Pino.

Comisión de Reclamos:
Erika Eliana Sánchez Sandoval.
Diego Fernando Martínez Arango.

Yumbo, Valle del Cauca, Colombia.

Domingo 25 de abril de 2021.

jueves, 1 de abril de 2021

A propósito de un comunicado dirigido a la ONU

EN LA FRONTERA, NUEVA FASE DE LA AGRESIÓN AL PROCESO BOLIVARIANO

Por Luis Alfonso Mena S.

Circula un comunicado pidiendo más intervención extranjera, en este caso de la ONU, disfrazada de “asistencia humanitaria urgente”, supuestamente para solucionar los problemas que se presentan actualmente en la frontera colombo-venezolana, a propósito de lo que ocurre coyunturalmente en los límites entre el departamento de Arauca y el estado Apure.

El comunicado, firmado por personas venezolanas y colombianas, pide “un enviado especial” de las Naciones Unidas y un “mecanismo internacional de vigilancia y monitoreo”.

En suma, un nuevo escenario para horadar la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. En eso no hay que llamarse a engaños.

De entrada, resulta sintomática la coincidencia de la solicitud de los firmantes del comunicado con el pronunciamiento de la procuradora general del régimen de Iván Duque, Margarita Cabello, quien expresó recientemente que en el caso de la frontera es necesaria la intervención de organismos internacionales para una atención “profunda e inmediata”.

Es decir, Duque, comprometido hasta la médula en la conspiración contra las instituciones legítimas de Venezuela, avizora ahora un nuevo campo de acción para sus fines, en medio de los fracasos estruendosos que su política injerencista ha venido teniendo año tras año.

Las intenciones del régimen de Duque, que obedecen a las estrategias de vieja data del imperio gringo contra la soberanía venezolana y que, en el momento actual, buscan ganar indulgencias con el nuevo capataz de la Casa Blanca, son evidentes.

En el caso de la frontera, emerge sin ninguna duda el interés de Duque en la agresión al país hermano.

Resulta sintomático también que el comunicado que comentamos sea firmado del lado venezolano por ONG y personas vinculadas todas a la derecha opositora venezolana. Del lado colombiano figura, entre otras entidades, el “Polo Democrático Alternativo Internacional”.

(Además, es un comunicado descuidado en el que, en el espacio de las firmas escriben tres veces el nombre del senador de Alianza Verde Antonio Sanguino y repiten también otros firmantes. Y en el colmo del descuido, aparece firmando alguien a quien curiosamente presentan como “Bla bla López”. Así que la seriedad del documento, desde el punto de vista incluso formal, ya deja enormes dudas).

TODO LO QUE CALLAN

Desde la óptica de su contenido, todo se resume en la misma prédica de otras veces, disfrazada de interés humanitario por la situación en la frontera, que ya sabemos cómo termina.

No es sino recordar el show de los conciertos y las caravanas sobre los puentes, en la frontera de Norte de Santander con Venezuela, en febrero de 2019.

O los pronunciamientos de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, absolutamente sesgados y al servicio de los intereses proditorios de la derecha y la extrema derecha venezolanas.

Los firmantes del comunicado no dicen nada, por ejemplo, sobre los desplazamientos forzados masivos que se vienen presentando en Colombia, como el que ocurre hoy mismo en Alto Tapaje, municipio de El Charco, departamento de Nariño.

O sobre crisis similares en Tumaco, Catatumbo, Chocó o el departamento del Cauca y otras regiones del país, donde los desplazamientos, la violencia, los asesinatos de líderes sociales, defensores de derechos humanos y firmantes del Acuerdo de Paz de La Habana son noticia de todos los días en Colombia.  

Asimismo, sería muy importante que los firmantes se pronunciaran reclamando que el gobierno de EE.UU. y el régimen de Duque cesaran el injerencismo y la criminal agresión económica, militar, política, diplomática y de toda índole contra el pueblo venezolano y el gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro.

Sería muy importante que se pronunciaran frente al robo de los recursos del pueblo y del Estado venezolanos en el exterior por parte de potencias imperialistas a través de lacayos corruptos y apátridas patrocinados por ellas como Guaidó, protegido de Duque y demás mandaderos de EE.UU.

Sería muy importante que se hubieran pronunciado contra los intentos de invasión de la nación venezolana por parte de terroristas y mercenarios gringos y paramilitares criollos entrenados en suelo colombiano.

Los firmantes no dicen ni mu sobre esta realidad. Ni sobre los verdaderos responsables de la crisis: la política imperialista de EE.UU., la CIA, el Pentágono y sus adláteres sumisos en Colombia y otros países del continente.

En vez de más agresión disfrazada de “ayuda humanitaria” de la ONU, deberían pedir, ante todo, el cese de la agresión imperialista contra el hermano pueblo.

La CIA, el gobierno de Joe Biden y el régimen de Duque desarrollan una estrategia usando paramilitares y demás actores armados irregulares en territorio venezolano para tratar de crear un nuevo teatro de intervención extranjera.

EL OPERATIVO DE CADA AÑO

No hay que olvidar que la guerra conjunta de EE.UU., los gobiernos abyectos al Pentágono en el continente y los grupos de la extrema derecha violenta en Venezuela contra la República Bolivariana no cesa. Esa guerra cada año tiene una estrategia:

1.- En agosto de 2018, el atentado contra el presidente Nicolás Maduro y todo su equipo de Gobierno en Caracas.

2.- En febrero de 2019, el “concierto” en la frontera, cuando Los Rastrojos trajeron al títere Guaidó, y el show de la “ayuda humanitaria” en los puentes.

3.- En mayo de 2020, el intento de invasión fraguado desde Colombia en la llamada Operación Gedeón (liderada por Cliver Alcalá, quien confesó abiertamente la preparación del ataque mercenario en el departamento de La Guajira. Hasta un Premio ‘Rey de España’ de Periodismo le otorgaron en Madrid a W Radio por la entrevista que la emisora le hizo, en vivo y en directo en territorio colombiano, al desertor exoficial venezolano al servicio del imperio en la que reveló todo lo planificado contra su propia patria. Al día siguiente, un avión de la DEA vino, lo recogió y lo trasladó a EE.UU. Se les había caído esa máscara).

Todas esas operaciones, fracasaron. Por eso ahora intentan una nueva, usando lo que ocurre en Apure-Arauca.

Y ya sabemos cómo terminan las “soluciones” de la ONU manejadas con sus cascos “azules” y sus “fuerzas humanitarias” por EE.UU.

Luis Almagro, el oscuro secretario general de la OEA, debe estar ansioso de meter sus narices en esta nueva coyuntura y de sumarse al coro interventor.

Entonces, como siempre, la derecha desata su ofensiva mediática. Y encuentra eco en algunos...

Hoy hablan de nueva “ayuda humanitaria”, mañana otros dirán que se requiere aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, Tiar, aparato anacrónico de la Guerra Fría… Y otros más, llamarán luego a la incursión directa de las tropas del imperio.

De todas formas, siete bases militares gringas, sobre las que tampoco se pronuncian los firmantes del comunicado, ya deben estar alertas en el territorio colombiano sobre la nueva fase de la agresión contra el país hermano.  

Como hemos dicho muchas veces, Venezuela no necesita más estigmatización, urge verdadera solidaridad de los pueblos contra los agresores extranjeros y que se respete su soberanía, el derecho a defender su territorio y su libre determinación.

Cali, Colombia, jueves 1 de abril de 2021.

Foto: Alba Ciudad. Caracas.